viernes, 10 de noviembre de 2017

Entrevista: Salvador Raya Retamero, autor del libro “Historia de los Baños Termales de Alhama"


Raya Retamero con su último libro sobre el balneario./A.A.

“Hay que desterrar de una vez que el balneario de Alhama es musulmán”
 Este alhameño, licenciado en Filosofía y doctor en Historia, es la persona que en los últimos años más ha investigado sobre Alhama y su comarca a las que ha dedicado su tesis doctoral. Fruto de su ingente labor son una treintena de monografías y obras de carácter general. La última, un voluminoso libro de 500 páginas dedicado a la estación termal alhameña, que complementa a otra anterior titulada “Reseña histórica de los baños termales de la Muy Noble y Leal Ciudad de Alhama de Granada (1999). Está prologado e ilustrado con imágenes inéditas de José Manuel Gómez Segade, junto con otra serie materiales bibliográfico y cartográfico de gran interés.
- ¿Cuáles son las principales novedades que presenta en su nuevo libro?
- Creo que son cuantitativas y cualitativas. Cuantitativas porque el libro recoge un apéndice documental, bastante rico, desde el siglo XVI hasta nuestros días, del que destaca independientemente o además de, como en las "Reseñas..." anterior algunos documentos de obras en la infraestructura. En esta ocasión le he añadido lo que son las memorias de los médicos-directores del balneario desde principios del siglo XIX hasta el siglo XX, donde se ofrecen datos inéditos, significativos, que prueban lo que es la evolución del complejo termal en esa época, básicamente desde la enajenación del balneario.
 - ¿Y desde el punto de vista cualitativo, históricamente hablando?
- En el aspecto histórico podemos destacar la venta del balneario a censo reservado que se produce en 1830-31 y que nada tiene que ver con la desamortización de Mendizábal, sino que es unos cuantos años antes. También se puede rastrear un poco la imprecisión, digamos no documental pero si veraz, que recogen los documentos en cuanto a su venta puesto que si bien es vendido a censo reservativo, lo cual los juristas tendrán que ver qué es y hasta cuándo dicha venta puede tener valor o vigencia. De alguna manera, tal vez demasiado escrupulosa, desaparecen documentos que debieran existir. En fin no puedo llegar a más.
 - ¿Quedaría resuelto el tema de la titularidad pública de las aguas?
- Yo no entro en temas actuales, ni de política. Yo lo que constato es que el Balneario es vendido a censo reservativo y que se enajena a un particular y que ese particular conocía que iba a ser el propietario antes de que se materializara la venta. Son ideas significativas que tampoco se pueden enjuiciar mucho más. Sea como fuere han pasado prácticamente 200 años. Soy profano en la materia, pero cualquier derecho que se quiera arrogar está más que prescrito.
 Imagen del Balneario en 1900
Curiosa panorámica del Balneario de Alhama de Granada realizada en 1.900

- ¿Ha incorporado documentos gráficos novedosos e inéditos?
- Sí, bueno los planos que yo mismo he elaborado del balneario.  En primer lugar, que el hecho más significativo, tal vez para nosotros que hay que desterrar de una vez que el balneario de Alhama es musulmán. Creo que lo dejo meridianamente claro, el balneario no es musulmán, es romano en toda su integridad, en toda su planta, en toda su traza, en toda su planificación. Es un balneario romano de lo cual quedan bastantes vestigios. Hemos realizado la planta del baño termal romano. A los musulmanes solamente se les debe  asignar los arcos de herradura que se repite una y otra vez en todas las ilustraciones como fotografías típicas y tópicas de la población de Alhama. Esos dos arcos no obedecen más que a una reforma muy puntual del edificio en el siglo XII y XIII, pero el balneario llevaba doce siglos con anterioridad y muchos más desde el origen de los tiempos agua termal.
 - Entonces ¿por qué los tratadistas que ha tenido el balneario  se han centrado solamente en los arcos y lo han datado en estos siglos?
- Simplemente por no haber ahondado en el estudio de este monumento que hemos de recordar que está declarado por el estado como BIC, Bien de Interés Cultural.
 - ¿Algún documento más de interés especial?
- Además del plano romano hemos realizado lo que es el plano musulmán del edificio. Tras la llegada de los musulmanes es remodelado, lo mismo que es transformado tras la llegada de los cristianos pero si he querido realizar la planta del balneario en la época de los musulmanes con el nombre propio de cada una de sus dependencias porque es dividido en dos. Lo que es el antiguo caldarium romano queda como baño de los hombres y lo que era el antiguo laconium romano queda como baño de las mujeres. De esta forma, y así lo constatan los viajeros musulmanes que visitan la población y que repetidamente dicen entré en el baño de los hombres o que había dos edificios uno de hombres y otros de mujeres. Si lo unimos al plano que se hizo en el siglo XVIII podemos comprobar la planta del balneario dividido en dos edificios lo que quiere decir que el balneario desde la época musulmana quedó dividido en una zona de hombres y otra de mujeres. Será con posterioridad al siglo XVIII, seguramente en las reformas del siglo XIX, cuando vuelve a ser un solo edificio.
 - Otro aspecto interesante es el de las comunicaciones hasta la estación termal ¿cuándo se construye la Carretera de Loja a Alhama?
- Efectivamente en las memorias de los médicos-directores se constata con toda claridad que la carretera se construye tras la venta a censo reservativo. Es realizada por el dueño del balneario que era representante a Cortes por el partido de Alhama y está interesado en esa carretera puesto que todos los bañistas que venían hasta Loja en ferrocarril no tenían otros medio de locomoción que a lomos de mula o caballo para llegar a Alhama que por el barranco del Salar en el podía emplear hasta un día de viaje. Con la nueva carretera todo se simplificó.
 - ¿Quiénes son los principales destinatarios de esta publicación? ¿Dónde se puede conseguir?
- En principio se trata de una tirada reducida que va a cargo del grupo de Investigación Filosofia y Antropología de la Universidad de Granada que el encargado de la edición. Está pensado, como todos mis trabajos realizados sobre la comarca de Alhama, para los especialistas y para los visitantes. Mi deseo es que este libro llegue a todos a la población para que nuestros paisanos puedan conocer este monumento singular dentro de Andalucía y de nuestro país. Y por supuesto también para los investigadores y tratadistas sobre este tema por los datos documentales que aporto. Está a la venta en la Librería Atlántica y Dauro, y, tal vez, en alguna de Alhama.
 - ¿Cuánto tiempo ha dedicado a su redacción?
- Mucho, uno siempre piensa que más de la cuenta. El último golpe de trabajo ha supuesto año y medio. Uno no lo mide por horas sino como una actividad creativa, por unas aportaciones  y conclusiones que  tal vez dentro de cien años le puedan servir a alguien como a mi me han servido trabajos escritos hace 100, 200 y 300 años y que he tenido el modesto honor de sacarlos a la luz.
 - ¿Por qué ha elegido para la portada una foto del antiguo caldarium?
- He querido poner en la cubierta una ilustración completamente distinta para hacer pensar a tratadistas y visitantes que esto no es musulmán. En la contracubierta va el Baño de la Reina que es un laconium romano. Ahora está muy transformado aunque los sillares y la traza para mi son los originarios.

APUNTE
Recatalogación del monumento termal

Según explica el autor este libro editado a cargo del grupo de Investigación Filosofia y Antropología de la Universidad de Granada está pensado, como todos sus trabajos sobre la comarca de Alhama, para especialistas y visitantes. En el mismo además de denunciar la desaparición de importantes documentos del consistorio de Alhama, tales como el libro de los Repartimientos o el legajo del libro capitular correspondiente “a las condiciones en que deberán enajenarse los expresados baños”, según acuerdo tomado por el Ayuntamiento en la sesión de 15 de julio de 1830. 
Así mismo, reclama la ampliación de la declaración como Bien de Interés Cultural, no sólo al Baño Fuerte con este reconocimiento desde el 3 de junio de 1931, sino también “a la generalidad de la planta histórica del edificio, el Baño de la Reina y el mismo entorno espacial que acoge al edificio termal”. Por todo ello, indica “resulta necesaria una recatalogación del monumento termal, pues la tradicional, con la que se ha distinguido y se conoce en todas las publicaciones oficiales, nos parece del todo insuficiente” al tiempo que denuncia “el desprecio absoluto a su pasado romano” y “la fijación obsesiva observada, en amplios sectores de nuestra intelectualidad, de relacionar, tanto ésta como otras obras, al mérito exclusivo de la factura islámica”. Igualmente pide al consistorio alhameño una adecuación de las pozas exteriores, cuyo aspecto es deplorable y perjudicial tanto a la población como al mismo establecimiento termal. Como ejemplo sugiere las aguas termales de Outariz (Orense). 
 
RESUMEN DEL CONTENIDO (Salvador Raya Retamero)
A modo de resumen del contenido, diremos que el Balneario de Alhama se encuentra en un emplazamiento histórico indicativo de los pueblos y civilizaciones que utilizaron sus aguas desde el origen de los tiempos, como lo demuestra, en sus inmediaciones, la Cueva de la Mujer, hábitat neolítico, fuente de numerosos hallazgos arqueológicos desde el siglo XIX. Constituye, además, un elemento parlante del antiguo emplazamien¬to de la primitiva Alhama, la Artigi Juliense.

Su valoración histórica no sólo la planteamos desde el punto de vista toponímico tradicional: Su nombre demuestra, de un modo claro, que fueron tenidas en gran estima y usadas por los árabes, pero es indudable, que antes lo fueron de los romanos, como patentizan tanto los vestigios de extensas edificaciones de aquella época, encontrados junto a las termas y en la ciudad de Alhama, entonces Artigis Juliensi (Memoria quinquenal del médico director, 1917; véase Apéndice documental I, 22), sino que lo documentamos desde la Edad Antigua, de la que son hijas las instalaciones termales, traspasando, por supuesto, la dominación islámica, período al que corresponden sólo algunas reformas, como se ha dicho. 

Portada del libro sobre el Balneario de Salvador Raya

Portada del libro editado a cargo del grupo de Investigación Filosofia y Antropología de la UGR
En el conjunto histórico se conservan dos salas principales: el Baño Fuerte y el Baño de la Reina. Todo el conjunto responde a traza romana, confirmada en el Baño de la Reina desde el siglo XIX en sus elementos constructivos: diseño, hormigón, muros…, a pesar de lo cual pasó inadvertido a la hora de su catalogación. En el Baño Fuerte o del Manantial, la fábrica romana se palpa fácilmente, al no haber sido transformados sus paramentos laterales –no así las bóvedas-, si bien muy modificadas a lo largo de las centurias. A esta dependencia se accede mediante un pasillo que se cubre con bóveda de cañón toda de cantería. De planta rectangular, se divide en tres tramos: el central es cuadrado, con bóveda octogonal esquifada de ocho paños, claraboya en la clave y trompas sobre arcos de medio punto; los dos tramos laterales son rectangulares y se cubren por sendas bóvedas de espejo y otras tantas ternas de claraboyas estrelladas. Ésta es la parte más restaurada y la que presenta los arcos de herradura, fechados en los siglos XII, XIII y XIV. Todos los demás arcos son de medio punto, de buen aparejo en paramentos, arquerías y dovelas. Las características de sus bóvedas, la forma aguda del arco de herradura, los capiteles o la disposición de la planta llevaron a sus tratadistas a datar el conjunto como obra nazarí. Tras el terremoto de 1884, brotó un nuevo manantial, dando lugar al correspondiente edificio.

La TM actual, a la fecha de edición de este libro, es de 40 o C.; sus aguas son fuertes, claras y diáfanas, sin olor ni color particular, no contienen sedimentos, no se descomponen, ni alteran las funciones del estómago ni vísceras; contienen sulfatos, subcarbonatos y clorhidratos de cal y magnesia y alguna dosis de gas ácido carbónico e hidrosulfídrico; se clasifican como bicarbonatadas cálcicas de débil mineralización, indicadas en numerosas afecciones. Fueron declaradas de utilidad pública por acuerdo de la Dirección General de Beneficencia el 10 de abril de 1870 y, finalmente, en 1968. El caudal medio se sitúa en los 80 l/s.

Propiedad del cabildo de 1495 a 1831

Después de la Reconquista, el Baño pasó a depender del Concejo de Alhama en 1495, por una carta real de merced y se dictaron sus ordenanzas. Desde el momento de la cesión, la propiedad del recinto termal correspondería al Concejo hasta 1831, cuando se enajena mediante censo reservativo. El edificio, que en Época Antigua dispondría de una sola planta y un solo cuerpo de alzado, se dividiría en la Edad Media en dos espacios independientes, destinados al baño de hombres y al de mujeres, ampliando las dependencias en una nueva planta para mesón y hospedería, y prolongando la edificación en ángulo recto, quedando abierta a sus respectivas galerías mudéjares de pie derecho, como se observa en la obra Civitates Orbis Terrarum (1565), propagadora de los óptimos beneficios de las aguas cuando dice: sirve oportunamente tanto a los que gozan de buena salud, que por placer desean lavar y cuidar su piel, como también para los que padecen una enfermedad cualquiera se considera como remedio y medicina, porque es eficaz, creen, por su maravillosa facultad de curar. Reseña las comodidades del establecimiento y el mobiliario doméstico: Aquí hay un edificio grande, en el que suelen albergarse huéspedes de toda España indistintamente, que así como ofrece toda comodidad a caballos y jumentos en los establos, así también dormitorios, camas, sofás, colchas, un hogar y las restantes cosas necesarias para recobrar la salud de los huéspedes. Sus aposentos, cuadras, hospedería y mesón eran arrendados por el Concejo de Alhama anualmente, de cuyo beneficio se libraban en la Edad Moderna los salarios del médico y boticario.

Para detallar su evolución, hemos analizado todas las reformas sufridas por el monumento desde el siglo XVI-XX, tiempo en el que se conforma su fisonomía actual. Tras la conquista, y hasta las postrimerías del siglo XVI, mantendría la disposición original. Desde el siglo XVI, se intervendrá en el patio central con la construcción de la capilla (1575-1580), a fin de dar mayor comodidad de los enfermos, obligados a trasladarse a la población misma para celebrar los oficios divinos. La disposición originaria se modificaría a comienzos del siglo XVIII, según confirma una inscripción fechada en 1716. El terremoto de Lisboa de 1755 es el responsable de diversas intervenciones en el edificio, al desprenderse algunas piedras de los arcos, y aunque el manantial cesó de correr, finalmente, incrementó su caudal. Otras reformas fueron las responsables de la creación del cuarto de los pobres, que disponía de puertas en los bajos para que pudieran defenderse de la incomodidad del tiempo; también se amplió el número de plazas, a cuenta del Hospital Real de Alhama. 

Reforma de 1784

En la reforma de 1784, se levanta un nuevo cuerpo al edificio de dos plantas con dormitorios y separación para hornilla; así mismo, se realizaban otras intervenciones en cuadras, cocheras, entrada, recogida de aguas, desviación del curso del río, sudaderos para los baños tibio y caliente y la ejecución del túnel del río en 1881, perforando la peña viva con objeto de alejar el caudal del río del espacio termal, ante las continuas inundaciones a que daba lugar. La creación de la vía de acceso, cual desfiladero de los más agrestes pasos serranos, tuvo su primer diseño en 1728 cuando se consigue la primera entrada de vehículos para ruedas y el empedrado hasta el recinto. Pasaron bastantes años hasta que el 13 de julio de 1879 se subastaron los trabajos de la nueva y actual carretera. El terremoto de 1884 hizo que el manantial cesara de correr, para renacer después de cuatro horas con un aumento de caudal y un ascenso de temperatura de 2o C., se mantuvieron las propiedades alcalinas, y se adquirieron las sulfhídricas en alto grado. También dio lugar a un nuevo manantial termal de características y temperatura similar al antiguo.

El Balneario reunió una serie de instalaciones que lo configuraron como espacio arquitectónico de gran solera. Llegándose a afirmar en el Civitates Orbis Terrarum (1565) que la población fue lugar de retiro y corte real. En 1885, acogió a Alfonso XII, en su visita a la región el 13 de enero. El monarca mismo tuvo ocasión de experimentar los temblores de tierra que se sucedieron en la mañana del 14 de enero, cuando el rey se vestía a las seis de la madrugada. Los viajeros musulmanes que lo visitan, nos dejan sus impresiones como Ibn Batutah, Al-Basit y Aljathib. Desde entonces, su consideración es firme en la literatura de viajes desde el siglo XV al XIX.
 Hemos querido aproximarnos a la reconstrucción del baño termal romano, en nuestra hipótesis final, desde la perspectiva arquitectónica, topográfica e histórica, bajo el convencimiento de que la recopilación sistemática de los elementos arqueológicos existentes constituye el primer paso para iniciar su estudio. Hemos conjugado las distintas perspectivas científicas necesarias para alcanzar la hipótesis final de nuestro trabajo. 

Aún así, es evidente que queda abierta la posibilidad de modificar, precisar o añadir en un futuro otras interpretaciones, según dictaminen los datos materiales que aporten los estudios o las necesarias excavaciones correspondientes, tanto en el recinto termal delimitado, como en un amplio perímetro del contorno, lo que no parece posible a medio plazo, dada la existencia de modernas instalaciones que embuten la primitiva arquitectura, por un lado; y por otro, el desinterés absoluto por el tema que –al día de hoy- hemos constatado en instancias diversas. Finalmente, decir que no sólo ha sido el criterio científico el que guió nuestras aportaciones, sino, igualmente, el interés por acercar al visitante del monumento su significado y génesis, por lo que el libro está impregnado también de una aportación museográfica. Por ello, hemos querido ilustrarlo con numerosos ejemplos del rico pasado histórico-monumental de la población, imágenes inéditas la mayoría de ellas.
PRÓLOGO (Texto e imágenes: Juan Manuel GÓMEZ SEGADE)
 Hace ya casi un año que tuve noticia del presente trabajo de Salvador Raya y, a partir de entonces, he compartido su desvelo por aquilatar las noticias históricas sobre este enclave termal de la ciudad de Alhama. Sabía de su empeño por estudiar y documentar la historia de la comarca que le vio nacer, y conocía ya su rigor científico en las múltiples publicaciones que le preceden. Pero su afán no se limita a una minuciosa relación de datos, sino que está impregnado de interés por una tierra preñada de culturas diversas a cuyo conocimiento y conservación ha dedicado gran parte de su vida. Su labor ha sido ininterrumpida, como lo demuestra la línea de investigación mantenida, en la que no ha mermado un ápice ni su esfuerzo investigador ni su voluntad de divulgación del patrimonio histórico.
Vista del baño fuerte desde el interior/ J.M. Gómez Segade

Vista del Baño Fuerte desde el interior (J.M Gómez Segade)
El amplio volumen que aquí se ofrece al lector sobre Los Baños termales de Alhama de Granada, no sólo presenta una exhaustiva recopilación de noticias históricas sobre su evolución desde época romana, con la correspondiente documentación de archivo y testimonios multidisciplinares sobre su importancia, sino una interpretación cronológica y estilística que hasta la fecha adolecía de notables dudas y ambigüedades. Tras su estudio queda más clara la morfología del Baño en las distintas épocas, incluso, sin contar con análisis arqueológicos recientes que lo confirmen.
Por primera vez, que conozcamos, se ha podido documentar gráficamente la parte sumergida del “Baño Fuerte” en sentido opuesto al de la postal tópica universalmente conocida tras su remodelación en vistas a su explotación turística. Resulta muy difícil captar imágenes en el ambiente vaporoso de un manantial que fluye a 40 grados de temperatura y empaña toda lente que pretenda trabajar con exposiciones prolongadas. Personalmente, tengo que agradecer a Salvador Raya el privilegio de haber realizado dicho reportaje. Pero liberada gran parte del agua, pudimos contemplar la fábrica sumergida del estanque principal en el Baño Fuerte, con las conducciones artesanales sobre el banco corrido que probablemente permanece desde su primigenia factura, así como otros detalles constructivos reveladores de su evolución a través del tiempo. Quedan todavía interrogantes y detalles ocultos que otros podrán rastrear en oportunidades futuras, pero este trabajo sienta las bases para la definitiva catalogación y comprensión del monumento.
Bóveda central del Baño Fuerte/ J.M Gómez Segade


Vista de la cúpula central del Baño Fuerte (J.M. Gómez Segade)

El autor no escatima esfuerzos para estudiar colateralmente la importancia de los baños en la historia, sus variantes, antecedentes y consecuentes, la incidencia sanitaria del termalismo desde la civilización romana hasta nuestros días, e incluso el acotado de noticias fidedignas sobre los alrededores cuya interpretación tradicional resulta más que dudosa. Valga como ejemplo el llamado “puente romano” cuya conservación bien merecería una mejor suerte.
Podemos definir como exhaustivo el estudio de Salvador Raya Retamero sobre estos Baños, y nos auguramos que algún día despierte el interés de las instituciones públicas responsables del patrimonio histórico, no sólo para promover una nueva, lucida y merecida publicación que llegue a todos, sino la deseable inversión rehabilitadora que dignifique y realce un yacimiento termal de los más importantes que existieron en Hispania y que todavía perduran en España.

Presentación de la Historia Eclesiástica de Alhama de Granada en 2001. Salvador Raya Retamero.



En 300 páginas desgrana la historia y curiosidades de todos los edificios religiosos, algunos ya desaparecidos. 
03/06/2001.- En un lugar poco corriente (Sacristía de la Iglesia del Carmen, de Alhama) y a una hora inusual para la presentación de un libro (una menos cuarto de la tarde), Salvador Raya Retamero congregó el domingo, 3 de junio, a medio centenar de personas dispuestas a conocer las principales novedades incluidas en su última publicación "Historia eclesiástica de Alhama de Granada, (siglos XV-XX)". En el acto el historiador e investigador alhameño estuvo arropado por el párroco de la ciudad, Francisco Puertas, y el teniente alcalde y concejal de cultura, Ricardo Cortés. 

Éste último calificó a Raya de "investigador sistemático y riguroso" y le felicitó por su trabajo que permitirá profundizar en el conocimiento de la Historia de la ciudad. Por su parte, el párroco, tras reconocer el hecho positivo de que una población como Alhama cuente con un buen número de publicaciones destacó el espíritu religioso de los alhameños lo que "supone una pequeña gran ventaja para acercarnos a este libro. Creo que es un regalo que Salvador nos hace hoy para poder adentrarnos en el ser y sentir de esa gente que vivió en esta tierra". 

Tres épocas 

El autor calificó la celebración del acto como "especialmente emotivo" y justificó la elección del lugar por ser "punto esencial de la historia eclesiástica de Alhama, y porque hace casi diez años presentaba uno de mis primeros libros la "Historia de Alhama y sus monumentos", y en esta presentación estaba con nosotros mi padre, cuyo vacío difícilmente se llenará jamás y por eso el libro va dedicado a él". Seguidamente expuso brevemente el contenido de la publicación estructurada en tres partes: el primer período fundacional o etapa oscura (1482-1550), la segunda época o etapa conventual (1550-1680), y la tercera época o etapa decimonónica. A lo largo de poco más de 300 páginas desgrana la historia y curiosidades de todos los edificios religiosos de Alhama, muchos de los cuales ya ni siquiera existen, y se complementa con 17 documentos de gran interés histórico, como la provisión real por la que Carlos I concedió en 1517 el priorazgo de la iglesia de San Benito y el libro de la crónica fundacional del convento de San Pascual Bailón. 
VÉASE:
https://www.alhama.com/digital/cultura/libros-publicaciones/118-salvador-raya-recupera-en-un-libro-cinco-siglos-de-historia

http://datos.bne.es/edicion/bimo0001699589.html

https://www.ivoox.com/entrevista-al-historiador-salvador-raya-autor-la-audios-mp3_rf_5063871_1.html


viernes, 3 de noviembre de 2017

La sociedad económica de Amigos del país de Alhama y el casino decimonónico. Salvador Raya Retamero

     Sociedad Económica de Amigos del País (1839). Su fundación corresponde a este período de la Regencia de María Cristina, cuando la élite social tomó sus propias iniciativas en el campo cultural y la Sociedad Económica de Amigos del País trataba de difundir en el pueblo los conocimientos científicos y culturales del momento. Se fundó en Alhama el 30 de octubre de 1839 y estaba formada por treinta y seis miembros. Fue elegido presidente don Francisco Toledo y Muñoz, personaje de gran influencia en la vida pública. Una comisión de este grupo de ciudadanos elaboró un proyecto con el objetivo de reglamentarla y organizar su administra­ción. Se dividía en distintas agrupacio­nes, según los campos de acción y el conocimiento de sus miembros: de instrucción primaria, de beneficencia, de ornato público, y de espectáculos y caminos. Fruto de su labor fue el paseo en la antigua Carrera, la pila de la Carrera, el teatro Cervantes, el Casino… 

Fachada principal del antiguo casino desde cuyo balcón fueron frecuentes los mítines políticos de la época de la República.

Jóvenes en el antiguo casino decimonónico cuando se denominaba Fiesta en el Aire, en los años 50 del siglo XX.


  El Casino. Se conoce la existencia en la población de un antiguo casino decimonónico, que se halló situado en la Placeta, perteneciente al Ayuntamiento y denominado con el nombre mismo de El Casino, que presumimos puede tener su origen en la época de la Sociedad Económica de amigos del País, y que en su fundación algo tendría que ver con el municipio; al menos las dependencias que ocupó pertenecieron a éste, por lo que en 1884 se remató a favor de don Francisco Vinuesa Fernández en cantidad de 365, una peseta por día del año. Las dependencias fueron las siguientes: salón bajo de billar con su cuarto y excusado, salón principal, cocina, departamentos altos, despacho de bebidas y habitaciones contiguas del callejón alto del teatro, con el guardasofás, inmediato para servicio del postor.

VÉASE DEL AUTOR 

      VÉASE:




    

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Reseña histórica de los cementerios de Alhama de Granada. Salvador Raya Retamero

    
     Las necrópolis bajomedievales de la comarca. Los cementerios de las ciudades hispano-musulmanas se solían emplazar extramuros de las mismas, junto a las principales vías de comunicación, alineándose las tumbas en dirección sudeste, hacia La Meca, siendo lo primero que se topaba el caminante al llegar o salir de la ciudad. A pesar de ello, no nos llegó una sola referencia al de Alhama ni al de sus alquerías, con la excepción de Arenas. Presumiéndose, el de Alhama en el arrabal de la Puerta de Granada, como los de las alquerías, en su inmediaciones.
      La necrópolis de la Torrecilla de Arenas. Se trata de la necrópolis medieval, ocupada desde el siglo X hasta el siglo XIV, según el estudio de Du Souich, en 1979. Posiblemente, perteneció a la alquería. Su análisis tuvo lugar en el período de oro de las excavaciones arqueológicas en la comarca, fruto del trabajo de campo de las campañas de 1968-1969, a cargo de los doctores Arribas y Riu, seguidas de las del doctor Du Souich, entre 1974 y 1979. La necrópolis se situaba en la zona del pantano de Los Bermejales, a cinco kilómetros aproximadamente del edificio de la Confederación, a setenta y cinco metros de la desaparecida alquería medieval. Tuvo una extensión unos 1.100 ms cuadrados, suficiente para una capacidad de unas setecientas tumbas. Fueron excavadas 139, de las que, 138, seguían la orientación NE-SO. Los cadáveres, en decúbito lateral derecho con los pies hacia el N, la cabeza hacia el S y la cara mirando a La Meca. Las tumbas eran estrechas, lo suficiente para el cuerpo amortajado, con excepción de una tumba de mayores proporciones en la que se recogieron tres clavos que los doctores Arribas y Riu interpretaron como correspondientes a un ataúd. Sin ajuar alguno. El total de individuos exhumaciones fue de 152, similar número de mujeres y hombres.
     El cementerio de la plaza mayor. En el plano del Instituto Gómez-Moreno, aparece contiguo a la plaza pública un cementerio, en el que a lo largo de los últimos años se fueron descubriendo distintas sepulturas. La inclusión del camposanto en el recinto amurallado de las ciudades fue en la Edad Media una práctica habitual en las ciudades cristianas de Occidente. Conocido es que los nazaritas los ubicaron extramuros, próximos a los caminos que conducían a las ciudades; ello lleva a considerar el cementerio medieval junto al camino de acceso por la puerta principal, la de Granada. Aunque, por otro lado, también se ha constatado la existencia de algunos pequeños cementerios en el interior de las ciudades, rawdas, pertenecientes a las casas gobernan­tes.
   El cementerio dependiente del Hospital Real y Eclesiástico. Seencontraba a los pies de la iglesia mayor, en lo que constituye hoy una pequeña plazuela adosada al edificio y patios de la casa rectoral, la de la Anunciación, formada en el siglo XIX, ocupando parte del antiguo cementerio, por el presbítero Sánchez de Gálvez, que le dio nombre, frente a la casa del Mayorazgo de los Guzmán, en un documento del cual se reconoce en el testamento del presbítero don Luis López de Vinuesa, en 1731, como la casa propia del mayorazgo de Juan de Guzmán y Quesada, colindante por arriba con la del citado presbítero, en esquina con la callejuela que va a la calle de las Parras, frente al cementerio de la iglesia mayor .
      El cementerio del Ejido. En el Ejido se situaba el camposanto ya en 1615. Así se reconoce en el pleito mantenido entre el Consejo de Hacienda y la ciudad, el 30 de octubre de ese año, cuando al referirse a los ejidos se dice: una dehesa voyal, que está por ençima de la Torresolana, los ejidos Alto y Bajos, y el que está junto al Onsario, extramuros de la dicha çiudad. Y allí debió perdurar en el mismo emplazamiento, hasta que el crecimiento de la población, tras el terremoto de 1884, hizo que mudara su ubicación por la actual, a comienzos del siglo XX. A pesar de todo, se localiza en la plaza pública otro cementerio, cuyo origen desconocemos, que se mantendría hasta que, a finales del siglo XVIII, se dictaron reales órdenes, para su instalación en las afueras de las poblaciones, desvinculados de las iglesias.
     Tras el terremoto de 1884 todos los nichos del cementerio se destruyeron con el terremoto de 1884, quedando los cadáveres a la intemperie mezclados unos con otros, por lo que fue necesario colocarlos en la tierra, como se hizo con todos los que perecieron en la catástrofe, como los de muerte natural, que tal fue el número de cadáveres que llegó un momento que no se sabía dónde inhumarlos. Como era opinión general que el cementerio no debía continuar tan próximo a la nueva población, se iniciaron las gestiones para su traslado, prolongándose la situación por seis meses, cuando aún continuaban los terremotos y trepidaciones alertando al vecindario. Finalmente, se construyó el nuevo cementerio que contribuyó, en 1889, para dar trabajo a los obreros.
        El cementerio actual. Se edificará tras tras el terremmoto de 1884 y sirvió para dar trabajo a los obreros que se encontraban en paro forzoso. En 1888, el Ayuntamiento no encontraba medio para emplearlos y acudía a la provincia, al Estado y a la Comisaría Regia, en el empeño de que comenzaran las obras proyectadas del cementerio, la traída de aguas y la reparación de la parroquia. Ese año, con una cosecha estéril, ante la falta de lluvias y ante las fuertes heladas, se adivinaba un triste porvenir para los obreros del campo, por lo que los jornaleros buscaron trabajo en las minas. Se escribía en el Defensor: la carretera de esta a Vélez Málaga, el nuevo cementerio y otras obras en que debieran invertirse muchos brazos, duermen el sueño de los justos. En 1889 otros se ocupaban ya en el nuevo cementerio, aunque la mayor parte de los operarios eran forasteros.




sábado, 28 de octubre de 2017

Apologia por los baños de la muy noble y leal ciudad de Alhama contra el desengaño qué de ellos escriuiò Francisco Fregoso / [por... Martin Vazquez Siruela]; scriuiala Don Fernando de Vergara Cabeças. Salvador Raya Retamero

Apologia por los baños de la muy noble y leal ciudad de Alhama contra el desengaño qué de ellos escriuiò Francisco Fregoso / [por... Martin Vazquez Siruela]; scriuiala Don Fernando de Vergara Cabeças..



     La Hidroterapia se ocupó repetidas veces de las propiedades medicinales de las aguas termales en todos los tiempos. Algunos tratados impresos se inician a finales del siglo XVI y proliferan desde el XVII. Podríamos decir que el nacimiento de aguas termales es el logotipo por excelencia de la ciudad, ya que hablar de ésta, es hablar de su balneario y remontarnos al origen de la ciudad es remontarse al de su balneario. Pueblo y nacimiento termal están intrínsecamente unidos desde sus orígenes, a pesar de su disociación topográfica medieval. Una de las obras hidroterapéuticas más antiguas, que también se refiere a las aguas de Alhama, es la del doctor Limón Montero, catedrático de Vísperas de Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares, en su obra Espejo cristalino de las aguas de Espa­ña, como el tratado de Juan de Dios Ayuda, que reúne diversas citas de tratadistas anteriores, Examen de las aguas medicinales de más nombre que hay en las Andalucías, en que se da noticia de la situación, contenidos, virtudes y método con que deben usarse las de cada fuente.
      En general, estos tratados hidroterapéuticos se caracterizan por su retórica, de la que es fiel exponente la referencia constante a autores latinos. Aparte del ya reseñado nos referiremos a la obra Apología por los baños de la Muy Noble y Leal Ciudad de Alhama, contra el desengaño que de ellos escriuió Francisco Fregoso, del alhameño Fernando Vergara Cabezas. Desde el punto de vista histórico, es interesante, pues constituye un tratado dedicado a la población, en el que se emplean de modo efectivo los títulos de Muy Noble y Leal Ciudad. También ofrece informaciones históricas que demuestra las pesquisas de su autor por archivos, documentos y bibliografía, pues, se refiere a la ciudad ibérica y púnica, Iemmin, Iammin, Harnmayim o Alhammim. La disertación que se hace sobre los baños y la población la relaciona con la que Ulpiano dedica a su patria, lo que demuestra la relación gentilicia del autor con Alhama, elogiándola con calificativos como valerosa o inexpugnable; recoge la anécdota de los vales que como papel moneda utilizara el Conde de Tendilla, se refiere al escudo, a la exención de alcabalas, etc. y al privilegio de los Reyes Católicos. El motivo de escribir de su autor no fue otro que satirizar el tratado del desengaño de los baños, al considerar que trataba de destruir el crédito de los baños para ganarse -su autor- conocimiento en el presente y memoria en lo futuro, aplicándole juicios como los siguientes, cuando dice: muy pocos ha auido famosos en el obrar, o en letras, o en armas sea que no los aya estimulado el amor de su nombre, a quien devieron su facundia o su esfuerço sus luzimientos mayores, recordando a Ovidio. Y continúa diciendo Esta vanidad aun tiene en los hombres de letras más eficaz estímulo, porque como en ellos no se ve en sí no por sus obras, escriuen muchos para ser vistos (...) Sea pues constante proposición asegurada de lo dicho, que en el hombre viuiendo es gloria grande ser conocido y muriendo, dicha no pequeña el no ser ignorado, en palabras del Eclesiástico. Prosigue su defensa nutriéndose de autores antiguos, tanto griegos como romanos. Y en ella alude incluso al recato de las mujeres, saliendo al paso de la acusación que se hacía de ellas de pasar largo tiempo tomando los baños. Igualmente, defiende el estipendio que se abonaba, frente a la recriminación que por tal motivo se hacía al no ser gratuitos, a lo que alegaba que ni aun palos se dan de esta manera. Ofrece también algunos datos sobre el funcionamiento y abastecimiento del edificio.



PARA VER ORIGINAL DE LA APOLOGÍA DE VERGARA CABEZAS, PINCHAR AQUÍ:


PARA DOCUMENTACIÓN SOBRE EL BALNEARIO DE  ALHAMA COPIAR Y PEGAR:
http://historiareinodegranadaalhama.blogspot.com.es/2012/10/historia-de-los-banos-termales-de.html
Portada de la "Apología" de Fernando de Vergara Cabezas, 1636.


Del Bronce final a la conquista romana en la comarca de Alhama de Granada: La Mesa de Fornes . Salvador Raya Retamero

   Ha quedado de manifiesto en la Prehistoria la presencia del poblamiento desde el Paleolítico, siendo particu­larmente intenso durante el Neolítico, en el que encontramos vestigios de poblamiento hasta en las serranías más yermas, como demuestran los hábitats de Sima de Enríquez y otras en la sierra de Loja. Al avanzar el período ibérico, la población va a crecer, con el desarrollo de la agricultura, ganadería y la caza y manteniendo relaciones comerciales y contactos con la costa mediterránea y el interior, dada la situación estratégica de la comarca como zona de contacto entre la vega granadina y la costa fenicia por el Puerto de Frigiliana, con la Mesa de Fornes; y con el poblado de la Mesa del Baño, de Iammin, por el Campo de Zafarraya. Al establecimiento humano contribuyó el hecho de tratarse de una región bañada por numerosos arroyos y riachuelos, donde la práctica de la agricultura y ganadería se desarrollaba con facilidad. Los yacimientos encontrados se insertan en estas primeras rutas que, por razones, principalmente económicas, fijaron los pueblos que ocuparon la Protohistoria de la zona, procedentes de la Meseta, de Andalucía Occidental y del Valle del Ebro, dada la riqueza ofrecida por la Vega de Granada. De este modo, se produjo la fusión social y cultural que conformó la cultura del Bronce Final Andaluz. A ello, se sumó el influjo fenicio y cartaginés, desde sus asentamientos costeros, como atestiguan los hallazgos de cerámica extraídos tanto en el Cerro de la Mora, en Moraleda, en Fornes, en la Cueva de la Mujer y en las sepulturas de los tajos de Cacín, donde junto a ajuares del Cobre y del Bronce, se registran cerámicas pertenecientes a un Ibérico Antiguo y Pleno y fragmentarias griega y romana.
      Dada la conformación cultural del sustrato ibérico, el pasado turdetano en la zona está intrínsecamente unido a las gentes indígenas del Bronce Final y a las influencias de los colonizadores llegados del Mediterráneo oriental, aunque, por el momento, no se tiene ni documentación escrita, ni numismática, ni epigráfica que demuestre una colonización fenicia. Para el estudio de este período no se cuenta con otro material que el que brinda la arqueología, que propor­cionará el sustrato poblacional más antiguo.
      Como se ve, por el año 600 a. d. C. se desarrolló en la Alta Andalucía la cultura ibérica. Los siglos VI y la primera mitad del V constituyen la primera fase, el Ibérico Antiguo. El período se encuentra salpicado por una progresiva influencia griega y fenicia, por las relaciones comerciales mantenidas con estos pueblos. Cuando comienza la fase plena de la cultura ibérica (segunda mitad del siglo V y IV a. d. C.), los principales pueblos enclavados en la Alta Andalucía fueron los túrdulos, oretanos y bastetanos, siendo los primeros los asentados en nuestro territorio, continuadores de la cultura tartésica, limitaban al este con los oretanos, por el sur con los bástulos, establecidos en el litoral, y con los célticos instalados en la serranía de Ronda; por occidente se internaban en los reinos de Córdoba y Sevilla. Los túrdulos destacaron por su importante cultura y riqueza. Desarrollaron ciudades, el uso de la moneda, el hierro, el torno de alfarero, el comercio, etc. Estructuraron la lengua por principios gramaticales. Poseían literatura y una incipiente historia -leyendas que llevaban su origen a una gran antigüedad-. Es claro que no participaron de las costumbres bárbaras que los antiguos escritores describen de los pueblos hispanos. Se dedicaron a la agricultura y al pastoreo, al cultivo de la vid y del olivo y dominaron entre los siglos V y III a. d. C. El comercio fue practicado entre la vega de Granada y la costa.
      Las fuentes relativas a los antiguos pueblos de la Península Ibérica son abundantes. Desde los autores clásicos como Avieno, Hecateo de Mileto, Herodoto, etc., que denominan a los pueblos del sur peninsular como tartesios, pasando por otros, que se refieren a ellos como túrdulos (Polibio, Eforo, Artemidoro, Estrabón, Asclepiades, etc.).
      Los restos arqueológicos más antiguos de Granada datan de mediados del siglo VII a.C. En el siglo IV o III a.C. pasó Granada a ser denominada como IliberriIlíberis, obteniendo de César el nombre de Municipium Florentinum Iliberitanum, citada en adelante como Florentia. Coetáneos fueron los yacimientos del Cerro de la Encina, en Monachil, del Cerro de los Infantes, en Pinos Puente, fechado entre el 800 y el 700 a. C., el posterior Ilurco; el Cerro del Centinela, los Molinos (Padul), los Baños (La Malahá), La Mesa de Fornes, la Cuesta de los Chinos, en Gabia…                                                                                                           
      Los poblados ibéricos de la región. Se asentaron sobre elevaciones del terreno para una mejor defensa, transformándose posiblemente en su totalidad al ser suplantadas sus formas constructivas por cartaginesas y sobre todo romanas en el proceso de aculturación. Se localizaron restos de muros, en la Fuente del Manco, en la Umbría de los Moriscos; algunas sepulturas en los alrededo­res de Alhama, todo ello conocido desde el siglo XIX. En Moraleda, también se identificaron varios yacimien­tos: en el cortijo de Buenavista, en el Molino del Tercio, que nace hacia la primera mitad del siglo V y será abandonado a principios del siglo X, el Cerro de la Mora, etc. Dos son los asentamientos destacados: el de Las Colonias, en la Mesa de Fornes, y el de la Mesa del Baño (Iammin). En ellos, se registraron monedas íberas y romanas, cerámicas y otros útiles y artilugios. En Fornes, se catalogaron restos arquitectónicos y cerámicas ibero-fenicias, lo que evidencia la penetración del comercio fenicio desde Frigiliana hacia el interior; y en la Mesa del Baño los hallazgos arqueológicos se suceden desde el siglo XIX. Además del Cerro de la Mora en Moraleda, se excavó en la región la Mesa de Fornes.     
      La Mesa de Fornes. Forma un elevado altozano calizo, ocupando el asentamiento el extremo norte, cercado por un gran muro, como en otras fortificaciones ibéricas peninsulares. Se refirió al yacimiento, en 1964, el profesor Pellicer, adscribiéndolo al período ibero-romano, si bien Juan Antonio Pachón Romero y Javier Carrasco Rus demostraron que era mucho más antiguo; posiblemente, del Bronce Final, con una importante facies orientalizante, inserto en el ámbito colonial fenicio del Mediterráneo. Así, se ha de considerar a La Mesa de Fornes como un hábitat intermedio en uno de las rutas fenicias de comunicación entre la costa y el interior, conectando los asentamientos indígenas de la cuenca del Genil (Cerro de la Mora, Cerro de los Infantes y el Albaicín). La localización de La Mesa de Fornes en la cabecera río Argar, es clave en el paso de las sierras de Alhama y Almijara, como en el control del comercio con la costa, con las factorías fenicias, centradas en la explotación de los recursos mineros locales, como el hierro. La ruta encontraba un alto en el Puerto de Frigiliana. Éste se configuraba como una vía importante junto con el paso del Puerto de Zafarraya, como se destacó en las primeras investigaciones del Instituto Arqueológico Alemán en Toscanos, desde los años sesenta del siglo XX.

     Si el yacimiento de la Mesa de Fornes es espectacular, también lo es su amurallamiento, lo que para Pachón explica las relaciones bélicas entre pobladores con las comunidades mediterráneas y la desconfianza entre indígenas y fenicios, si bien esta desconfianza sería extensible a las relaciones con la generalidad de asentamientos. Así, lo confirma una simple prospección visual de la muralla en Fornes, cuya factura apunta a una ejecución nativa, por la irregularidad y colocación del aparejo. Por tanto, la importancia del yacimiento fue destacada en la defensa y control del territorio sur-occidental granadino, también, frente a las colonias fenicias meridionales.

 (Véase del autor: Historia General de Alhama y los cinco lugares de su jurisdicción..., pp. 101 ss.).