domingo, 15 de julio de 2018

La iglesia del prioradgo de San Benito de Alhama. Salvador Raya Retamero

La Orden Militar de Calatrava tiene sus orígenes en la génesis en el siglo XII, en 1258, con motivo de la defensa de la población de su nombre de los almohades. Desde el siglo XIII, Almagro se convirtió en capital del Campo de Calatrava, con cuarenta y tres poblaicones dependientes, recibiendo donaciones y privilegios y disfrutando de gran influencia, hasta que el maestrazgo de la Orden fue anexionado a la Corona en 1489, después de morir el último maestre, D. García de Padilla (MADRID MEDINA, A., “Almagro, cabecera de la Orden de Calatrava” en Historia de Almagro: ponencias de las III, IV, V y VI Semanas de Historia, Ciudad Real, Diputación de Ciudad Real, 1993, p. 116).

Véase Historia General de Alhama y los cinco lugares de su jurisdicción..., vols II, pp. 99-102.

jueves, 12 de julio de 2018

El Conjunto Arqueológico Medieval de Alhama. Salvador Raya Retamero


                Desde hace varias décadas luchamos para que el Conjunto Arqueológico Medieval de Alhama, llame la atención de ciudadanos y gobernantes, a fin de darle la protección patrimonial que necesita y un vuelco demográfico y económico total a la comarca.
                A este conjunto arqueológico de Alhama -como a su primitivo emplazamiento en la Mesa del Baño,   nos hemos referido en múltiples ocasiones y, al menos, ahora, conocemos su perímetro amurallado, sus torreones y sus puertas y portillos y delimitamos y delineamos su planta. Sería importante que en algún no momento nuestros representantes aunasen empeños   a fin de conseguir la materialización de un conjunto arqueológico respetado, motor del desarrollo económico de la comarca.
                No olvidemos que para alcanzar el reconocimiento actual de Medina Azahara, se tuvo que empezar hace cien años con Alfonso XIII, prosiguió con la dictadura y se remató con la democracia; pero partió su reconocimiento por los propios del lugar. Actualmente, todos los líderes políticos se felicitan: Pero…, hay que empezar en algún momento. Nuestra labor ha concluido, queda la de los líderes, para que algún día se pueda celebrar como un "orgullo" para Granada y para Andalucía. La Alhama medieval constituye un espacio arqueológico de de primer orden: una ciudad de nueva fundación, con posibilidad, erigida a mediados del siglo X, continuadora de la urbe romana, abandonada, por las revueltas muladíes, permaneciendo desde entonces ignorada hasta la actualidad.
                El espacio amurallado de Alhama constituye un conjunto urbano completo que incluye, además del callejero urbano y su prominente elevación, su fortaleza, perímetro amurallado, puertas, mina…, lo que permite obtener un conocimiento exhaustivo de la ciudad medieval. Por otra parte, la excepcional conservación del entorno facilita la recuperación de los valores paisajísticos y de emplazamiento que influyeron en la elección del espacio para su reedificación, como las huellas de su impacto administrativo en sus alquerías.
                La universalidad de valor material y cultural del emplazamiento se ve incrementada por tratarse de un ejemplo conservado de una ciudad medieval en el ámbito europeo y aún de ese periodo histórico en el conjunto de la cultura islámica.El proceso de recuperación se debe iniciar en su perímetro amurallado, mediante su excavación y protección por las instituciones públicas, con las contribuciones estatal, autonómica y municipal, facilitando la máxima protección e impulsando la constitución de un ente específico para su gestión arqueológica, dotándolo de las instalaciones y personal cualificado.

lunes, 9 de julio de 2018

Cortijos históricos de Alhama. "La Tana" del Secretario General del Gobierno de España en Cuba Francisco Calvo Muñoz. Salvador Raya Retamero


     Francisco Calvo Muñoz. Lo encontramos en el Ayuntamiento hacia 1870, tal vez, como secretario, pues reconoce, regesta y restaura algunos documentos del archivo municipal y pondera su valor, como certifica en el legajo de Deslindes y amojonamientos, entre 1870-1871. Se inició en política con la Primera República, representante de la alcaldía con el Cantón Federal de Alhama. El 15 de marzo, fue nombrado por aclamación popular, en el Ayuntamiento, candidato al Congreso por este distrito. Su paso a la actividad política le facilitó su desplazamiento a la capital de España, donde lo vemos como ilustrado periodista, en la Revista de España, publicado en 1877 La renta de Correos. Y poco después como director de la misma, publicaba una carta que Juan Valera remitía a Marcelino Menéndez Pelayo desde Bruselas, el 10 de mayo de 1887. Fue autor también de los artículos Crónica política; Crónica política interior y el titulado La Literatura española en 1886. Después, diputado provincial y jefe del Partido Liberal, para 1886.
      Tras su paso por la política parlamentaria, en 1894, fue nombrado Secretario General del Gobierno de la isla de Cuba, hasta 1896, en que regresó a España, adquiriendo los viñedos de de La Tana, a su regreso a Alhama, donde transcurrió el resto de sus días, habitando en su casa de la calle de las Peñas.
      Presentó su candidatura a Cortes en las Elecciones Generales de 4 de abril, como hemos visto, convocadas tras el fallecimiento del rey, cuando nacía el turno pacífico en el poder, entre liberales y conservadores, en las que rivalizó por este distrito, con el Ministro del Tribunal de Cuentas Ricardo Chacón. Los resultados de la votación para diputados a Cortes en la provincia de Granada, por Alhama, se publicaron el 9 de abril de 1886. La lucha fue durísima entre Calvo Muñoz, ex-alcalde, ilustrado periodista y director de la Revista de España y Ricardo Chacón, ministro del Tribunal de Cuentas, ex-diputado a Cortes y ex-senador por Granada. Ambos se presentaban con el carácter de adictos, y el Gobierno dejó la lucha completamente libre. El resultado fue favorable a Calvo Muñoz, diputado electo por 98 votos de mayoría.         

      Los resultados fueron impugnados por Chacón, como recogían los periódicos de Madrid, que se ocuparon detenidamente de la vista del acta de Alhama, defendida por el diputado electo Calvo Muñoz.

Más información en Historia General de Alhama...,, Vol. I, pp. 1.075 y siguientes.

domingo, 1 de julio de 2018

Presentación Proyecto Delimitación Perímetro Amurallado de la Alhama Medieval - Allhama de Granada. Salvador Raya Retamero


Presentación Proyecto Delimitación Perímetro Amurallado de la Alhama Medieval - Allhama de Granada


Para ver pinchar aquuí:

https://www.youtube.com/watch?v=G2hMXBT_y00

El cortijo del Encinarejo. Salvador Raya Retamero


   También fue el final del repartimiento (1496). Fue el momento en que por imperativo real, entre diciembre de 1496 y febrero de 1497, se ponía final definitivamente al repartimiento de Alhama -como en otras ciudades-. Una real cédula, fechada en Burgos, el 20 de diciembre de 1496, dirigida a los repartidores y reformadores de las ciudades y villas del reino de Granada, fijaba el final el día de Pascua de Resurrección de 1497, momento par el cual se debían entregar las haciendas que quedasen por repartir y finalizar la gestión definitivamente. A Alhama le fue comunicada la real cédula el 17 de febrero de 1497, a los alcaldes Juan Moreno y Juan Ceballos y a los regidores Alonso Arroyo y Juan de Bédmar, de lo que tomó acta el escribano Diego de Jaén. El objeto fue impedir la concesión de mercedes que ya fueron repartidas, mediante falsos informes, práctica fraudulenta, que se había generalizado en las ciudades de Granada, Málaga, Ronda, Almería, Baza, Guadix, Almuñécar, Loja y Alhama. El Concejo quedaba encargado de repartir los bienes de quienes abandonaron sus mercedes y no vivían en la ciudad. Desde este momento, se irán edificando, paulatinamente, casas cortijos, tinados o majadas en la jurisdicción, destinadas a la explotación agraria. Numerosos ejemplos encontramos. Desde las edificaciones del espacio familiar solariego, propio del mayorazgo, con las armas de la familia campeando a su puerta, como el cortijo de Torrelapuerca, del vínculo fundado por don Rodrigo de Bazán y Maldonado, a otras grandes fincas, colindantes, como el Encinarejo y Don García, en el Barranco de Salar; Dona, en el campo de su nombre, y las Pilas de Dedil, perteneciente a los propios, el Castillejo y el Quexigal, desgajado de la dehesa en período de crisis de subsistencias; Los Barrancos... En este caso nos consta en la actualidad, el actual cortijo, limítrofe con El Salar. Es para esta finca, cuando el 4 de marzo de 1508, Luis de Medina, vecino de Granada, recibe 1039 maravedís del pago de una puerta de pino y otra de madera que Juan de Mármol le tenía que poner en su cortijo de Los Barrancos… 
La delimitación territorial, por tanto, se realizará en relación a la de la época medieval. Por lo que para precisar los límites con mayor rigor fue práctica habitual recurrir a antiguos vecinos nazaritas. Por ello, para el deslinde con Loja fue imprescindible la actuación de Alí Faxir y Maomad Afaxir, vecinos que lo habían sido de Alhama. La demarcación con Alhama partía de sierra Gorda, del cerro Pilón de la Caldereta, pasando por la Torre de la Gallina (junto a la misma carretera que en la actualidad une Loja con Alhama, limítrofe con el cortijo del Encinarejo) y llegando al cortijo de Burriancas, hasta el cortijo de Torre Jótar .
   En 1578, hallamos a la propietaria del Cortijo del Encinarejo, doña Escolástica de Salazar, viuda, solicitando tener en este cortijo del Encinarejo veinticinco puercos desde el día de la sesión para agostarlos, otorgándosele la correspondiente licencia, para que los pueda tener y comer los rastrojos sin pena alguna.
Más tarde el Encinarejo perteneció al regidor Juan Izquierdo Barrionuevo que compraba el oficio de Alférez mayor a la familia Briceño, pues así lo reconoce Juan de Barrionuevo, en su testamento, tras haberlo comprado y puesto en su cabeza por merced real, en 2.100 ducados. Sabemos que casó doña María Lucía de Cáceres y Torres, que ambos hicieron escritura de dote y arras en Granada y que fijaba su sepultura en la iglesia mayor en la de sus padres y abuelos. Por la minoría de edad de su hijo, ordenaba que se entregase el oficio, tras su fallecimiento, a su sobrino don Luis de Monsalve y Cuadros, vecino de Loja, hasta que alcanzase su hijo don Juan Izquierdo Barrionuevo, de nueve años -en 1615- la edad y preparación necesarias; instituyó un vinculo que comprendía sus casas principales en la collación de Santa María, colindantes con doña Leonor de Montufar, viuda de Juan Fernández de la Cabrera y con tres calles públicas, el cortijo de Dedil, con sus casas, eras y 230 fanegas de tierra, colindante con tierras del cortijo de la ciudad y con los herederos de Llorente Lozano, con el regidor Juan Ramos y con la sierra de Loja; las hazas de los Alcázares de Loja, situadas entre los caminos de Loja y de los Baños; el cortijo del Encinarejo, con su casa y todas las tierras abiertas y el monte, colindante con Juan de Carvajal Maldonado, los herederos de Juan Rodríguez y el Camino de Loja
    Llegados al siglo XVIII, localizamos a Juan Muñoz, labrador del cortijo del Encinarejo, solicitando licencia para cortar madera para una carreta. 

En el siglo XX fue comprado por un destacado político granadino de la Restauración con ascendencia alhameña, Rafael Jiménez de la Serna, en 25.000 pts. Éste compró numerosos  cortijos en Alhama y otras poblaciones durante el tiempo que permaneció en política. Su hija entroncó con el Maqués de Ibarra, carente de cualquier propiedad; pero, desde entonces se conocieron las fincas como del Marqués (véase Ibarra y Jiménez en Genealogía, Historia, Heráldica y Sociedad...). 
El Encinarjo fue dado en arrendamiento a un alhameño Lucas Raya Rodríguez de León, que lo pasó a su hijo Juan Raya Serrano, que lo explotó hasta la guerra civil, cuando,  viudo y con 7 hijos fue detenido por la checa de Alhama instigada por las de Málaga que controlaban el región, llevado a Zafarraya y nunca más se volvió a saber de él. Para algunos, yace en las fosas de las Revueltas de Santana; para otros, fue arrojado al mar...
Después de la guerra, otra  familia mantuuvo el arrendamiento hasta que, en 1971, los Marqueses de Ibarra pusieron todas sus fincas a la venta. El Encinarejo fue adquirido con otras varias fincas por un ingeniero de Granada,  que aprovechó las ayudas públicas para su compra, convirtiéndolas todas en terrazas (paratas) y pocos años despuués las parceló y las enajenó  multiblicando su valor  exageradmente. Lo que se puede llamar una auténtica reforma  agraria, pues parceló más fincas que el Instituto Nacional de Colonización.
Que tal es la historia del derrido cortijo del Encinarejo.

PARA MÁS INFORMACIÓN, VÉASE DEL AUTOR "HISTORIA GENERAL DE ALHAMA Y LOS CINCO LUGARES DE SU JURISDICCIÓN".


viernes, 29 de junio de 2018

El origen de los cortijos en la comarca de Alhama de Granada. Notas para el estudio de la propiedad. Salvador Raya Retamero

     El final del repartimiento (1496). Fue el momento en que por imperativo real, entre diciembre de 1496 y febrero de 1497, se ponía final definitivamente al repartimiento de Alhama -como en otras ciudades-. Una real cédula, fechada en Burgos, el 20 de diciembre de 1496, dirigida a los repartidores y reformadores de las ciudades y villas del reino de Granada, fijaba el final el día de Pascua de Resurrección de 1497, momento par el cual se debían entregar las haciendas que quedasen por repartir y finalizar la gestión definitivamente. A Alhama le fue comunicada la real cédula el 17 de febrero de 1497, a los alcaldes Juan Moreno y Juan Ceballos y a los regidores Alonso Arroyo y Juan de Bédmar, de lo que tomó acta el escribano Diego de Jaén. El objeto fue impedir la concesión de mercedes que ya fueron repartidas, mediante falsos informes, práctica fraudulenta, que se había generalizado en las ciudades de Granada, Málaga, Ronda, Almería, Baza, Guadix, Almuñécar, Loja y Alhama. El Concejo quedaba encargado de repartir los bienes de quienes abandonaron sus mercedes y no vivían en la ciudad. Desde este momento, se irán edificando, paulatinamente, casas cortijos, tinados o majadas en la jurisdicción, destinadas a la explotación agraria. Numerosos ejemplos encontramos. Desde las edificaciones del espacio familiar solariego, propio del mayorazgo, con las armas de la familia campeando a su puerta, como el cortijo de Torrelapuerca, del vínculo fundado por don Rodrigo de Bazán y Maldonado, a otras grandes fincas, colindantes, como el Encinarejo y Don García, en el Barranco de Salar; Dona, en el campo de su nombre, y las Pilas de Dedil, perteneciente a los propios, el Castillejo y el Quexigal, desgajado de la dehesa en período de crisis de subsistencias; Los Barrancos…
Los bienes propios, comunales o concejiles. Fueron los bienes patrimoniales asignados al Concejo en el repartimiento, para su autofinanciación, por ello, se han definido como la parte indivisa del término municipal que, gracias a su condición de vecindad, fueron objeto de aprovechamiento por todos los vecinos. De ellos, la Corona no hizo nunca uso alguno, aunque se han de considerar dependientes de la misma, ya que nunca podrá el Concejo, arrendarlos, venderlos o actuar de forma que pudiera ser modificada su calidad o cantidad, sin el consentimiento expreso de la Corona. Distinguimos en éstos entre territoriales, inmobiliarios y financieros.
      Territoriales. No sufrieron alteración alguna hasta la Desamortización. Fueron los espacios destinados al uso y disfrute para el ganado de los vecinos, previo módico abono al Concejo por el servicio. La Dehesa boyal se destinaría al ganado de labranza, mular y bovino; abarcaba el espacio denominado de igual forma actualmente y el cortijo de El Quexigal, cuyo nombre sin duda recoge la existencia, en abundancia, de la especie autóctona, el quejigo, del que perduran algunos testimonios en el hoy paisaje estepario del entorno; cortijo que se desgajó de la Dehesa, en 1578, para potenciar la producción de cereal; además, otros bienes en los Jarales y Tamarales de Competilla. La Dehesa estuvo muy poblada de encinas, de las que aún se observan algunos mechones salpicados; fue muy vigilada, para que los vecinos no obtuvieran leña sin licencia o cultivasen su tierra; sufrió acusada deforestación con la sublevación morisca, al ser el remanente de madera más próximo a la población, por tanto, menos peligroso, en comparación a la lejanía de los baldíos o serranías, donde la muerte era segura a manos de los moriscos. La ordenación y reglamentación de la dehesa fue una constante del Concejo, a instancias -bien es verdad- de la Corona. Junto a lo anterior, el Prado de Potril y el Prado de la Hoz, desti­na­dos ambos a la caballería joven y de raza; y un espacio de gran importancia, el Campo de Zafarraya, de jurisdicción compartida con Vélez-Málaga; una tierra elevada respecto a las dos ciudades; una zona muy húmeda, donde se debió registrar -antes como ahora- la máxima pluviometría de la región, con diferencia; poblada de encinas, robles, quejigos y otras especies autóctonas, donde la hierba crecía con facilidad y la bellota (de la que tanto reglamentó el Concejo alhameño el modo de varearla) era abundante. Se dedicaba, no sólo al libre albedrío de la caballería vecinal como extensa zona de pasto, para el ganado yeguar, vacuno, porcino, ovino, caprino..., según las épocas del año. De este amplio espacio obtendrían las dos ciudades pingües beneficios. Hemos de referirnos, igualmente, al Ejido, una amplia extensión de tierra en la periferia, excluido generalmente de labranza, por ser un espacio de desahogo para los vecinos, destinado a concentración de ganados, caballos garañones, caballería militar, eras de los labradores…; no se cultivó hasta el momento en que fue concedido por seis años para su explotación y labranza a las religiosas clarisas, a principios del siglo XVII. Además, poseyó el Concejo el cortijo de Dedil y las hazas del Alcachofal, cuya renta se solía cobrar en especie, para el acopio del pósito. Otros espacios comunales se dedicaron al pastoreo, frecuentados por grandes ganaderos, los señores de ganado, que se acercaban a la jurisdicción para aprovechar sus pastos, sin intención de avecindarse, lo que el Concejo persiguió siempre; algunos de los cuales se encontraban en los baldíos, otros en las alqu­erías, o en las serranías.