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viernes, 7 de febrero de 2020

José Muñoz Calvo a la luz de la declaración de don José Gómez Pérez. Salvador Raya Retamero


José Muñoz Calvo. Nació en Alhama, en la calle Llana, el día 16 de abril de 1913, hijo de don José Muñoz Pérez, de 50 años de edad, de Agrón, y de doña María Calvo Solano, de Granada, de 34 años de edad. Hizo su primera comunión el día 23 de mayo de 1920 en Alhama. Había estudiado el Bachillerato y en octubre de 1935 terminó el servicio militar, ingresando en el Centro de los Jóvenes de Acción Católica de Alhama, y elegido presidente en diciembre de ese año. Impartía los círculos a los jóvenes y catequesis en la parroquia y en los barrios. Fue en alguna ocasión apedreado por otros jóvenes de Alhama. Este centro de Acción Católica sería clausurado el 11 de mayo de 1934 por orden municipal; desde entonces las reuniones catequéticas se realizarían en la clandestinidad. El día de Santiago de 1936 celebró su última misa como acólito. Su detención sucedió el 27 de julio, y aunque el calor era sofocante, más agobiante era el terror que la persecución religiosa esparcía en Alhama. A las 7 de la tarde, tres milicianos llamaron a la puerta de su casa, armado uno con su escopeta. Él abrió la puerta y le manifestaron que tenía que acompañarlos para someterse a un interrogatorio. Pepito, algo azorado y nervioso llamó a su madre: baja, mamá, que estos hombres vienen a prenderme. Su madre, angustiada y llorando imploraba a los milicianos. Tras preguntarle si era el presidente de Acción Católica, respondió que sí[1]Que tal fue el motivo de su detención y asesinato. En julio de 1936, su padre se encontraba bastante enfermo y deprimido; su madre, angustiada por la tragedia familiar que se cernía sobre ellos. Tres días pasó Pepito en prisión. Tres veces diarias sus hermanas María y Virginia le llevaban alimento a la cárcel. Siempre estuvo animoso y comunicativo. Era él el más joven de los presos el que les infundía ánimo expresando su euforia por ser mártires por Jesucristo.

Al tercer día, cuando sus hermanas le llevaron el alimento, el carcelero, hombre amable y bondadoso, les dijo que se fuesen a casa, que ya no estaba allí Pepito, advirtiéndose en su rostro una gran afección. Anita Ruiz, una joven amiga de Pepito fue la persona que recibió su último adiós con amable mirada y gesto amistoso, desde el vehículo puesto ya en marcha. Sus últimas palabras fueron Viva Cristo Rey[2]. Trascurridos unos meses, la prisión preventiva pasarían a ocuparla los represores en estos momentos. Entre los recluidos, se encontraría una de las principales instigadoras del asesinato de Pepito, a la que la madre de él continuó enviando alimento, como lo había hecho con su propio hijo[3].
SOBRE LO OCURRIDO AQUÉL DÍA TESTIFICÓ:
Declaración de don José Gómez Pérez, 38 años, casado[1]En la ciudad de Alhama de Granada, a veinte y uno de julio de 1942, ante el señor juez de instrucción don Justo Pastor Asensio Mochales y de mí, el Secretario, comparece el testigo anotado al margen, de 38 años de edad, de estado casado, natural de Alhama y vecino de la misma, de profesión industrial, que no ha sido procesado, con domicilio en la calle General Queípo de Llano, nº 14, el que después de prestar juramento, de decir verdad, en lo que supiere y fuere preguntado, y enterado de las penas señaladas al delito de falso testimonio, fue interrogado y dice:
            Que al ser declarado el Glorioso Movimiento Nacional, las entonces llamadas autoridades marxistas, ordenaron la detención de varios vecinos de esta ciudad de ideas derechistas, entre ellos, don José Fría Ruiz, hijo, don José Frías Ruiz, padre, don Abelardo Pérez Castillo, don Manuel Melguizo Martínez, D. Eduardo Morales Larios, D. Salvador Rodríguez de León Branchat, D. Arsenio Negro Ortiz y D. José Viciana Prados, detenciones que se realizaron la noche del día 21 de Julio de 1936, la noche del día 27 del mismo mes y año, fueron detenidos más señores de filiación derechista entre ellos D. Luis Morales Palazón, D. Francisco Morales Valenzuela, D. José Muñoz Calvo, D. Pedro Ruiz de Valdivia y Pérez, D. José Velasco Díaz, D. Jesús Gómez Díaz, D. Antonio Ruiz Ramos, D. Ricardo Alba Ramos, D. Gabriel Romero Velilla, D. Antonio Garrido Vélez y otros que no recuerda.
            Que la tarde del día 30 de Julio antes citado en un camión con milicianos rojos fueron sacados los detenidos D. Manuel Melguizo Martínez, D. José Frías Ruiz (Padre e hijo), D. Pedro Ruiz de Valdivia Pérez y D. José Muñoz Calvo, los cuales montados en el camión fueron colocados frente a la Casa Ayuntamiento, en donde unos pedían la muerte y otros como el Presidente de la Casa del Pueblo Lucas Gutiérrez Jiménez hizo las manifestaciones a las hordas que querían tales crímenes “Que él no permitía que el Partido Socialista se manchara las manos en sangre” palabras que fueron interpretadas por las hordas que intentaron disparar contra el que así hablaba, y poniendo el camión en marcha marcharon con dirección a la carretera de Loja, y a las pocas horas se tuvo conocimiento en esta ciudad que los cinco señores que iban en el referido camión habían sido vilmente asesinados por los milicianos que les acompañaban, que entre dichos milicianos iban elementos extremistas de Alhama.
            El testigo ignora las clases de heridas que presentaban los cadáveres, cómo fueron muertos éstos y la situación de los mismos, por no haberlo visto. Que pasados estos primeros momentos, la noche del día 31 del referido mes de Julio, entró en esta ciudad procedente de Málaga una columna de milicianos compuesta de guardias civiles, carabineros, guardias de asalto y personal civil, los cuales según decían iban a tomar Granada.
            Que la mañana del día 1 de Agosto al ponerse en movimiento la columna que había de marchar para Granada, cuando aún no había llegado la misma al Puente de los Baños que se encuentra a una distancia de 1km de esta ciudad, se presentó aviación nacional bombardeando la columna y dispersándose ésta por varios puntos.
            Que los milicianos secundados por otros elementos de esta ciudad regresaron a la misma dirigiéndose al Depósito municipal de esta ciudad, con el propósito de vengarse, en los detenidos, la acción efectuada por la aviación. Que antes de ocurrir esto el carcelero, de acuerdo con algunas personas de orden, abrió la puerta a los detenidos para que cada uno se marchase; pero con tan mala fortuna que al presentarse las hordas sedientas de sangre indagaron el paradero de los detenidos, siendo sacados uno por uno de las casas en donde estos se refugiaron y asesinados con toda clase de crueldades en plena calle denominada Llana, hoy del Martirio.
            Por la tarde del día 1, se presentó el jefe de la columna que decía llamarse Coronel Asensio, el cuál ordenó el fusilamiento del primer Teniente Alcalde socialista Antonio del Pino Molina, por ser de ideas moderadas y no permitir los atropellos de las hordas, siendo también asesinado un individuo llamado Antonio Garrido Vélez, natural de la Peza.
            El día 19 de septiembre de 1936, cuando traían para esta ciudad al vecino de la misma de filiación derechista D. Antonio Velasco Velasco, fue vilmente asesinado, frente a su casa cortijo por el extremista conocido por Terreras. El día 6 ó 7 de octubre del mismo año, 1936, fueron detenidos y conducidos a la ciudad de Málaga los vecinos D. José Becerra Sánchez (Sacerdote), D. Juan Raya Serrano (labrador); D. Arturo Martos de la Fuente, gerente de los Balnearios; y D. Manuel Alonso Martos, ingeniero, los cuáles fueron asesinados en dicha capital.
            Cuando el 25 de julio aterrizaba en la base aérea de Armilla un avión Junker alemán, procedente de Tetuán que transportaba hasta Granada al general Orgaz, hombre de confianza de Franco, para la organización y supervisión de las fuerzas nacionales y ponderar las necesidades de las mismas en Granada, se asaltaban en Alhama todas las iglesias de esta ciudad designadas con los nombres de la Iglesia del Carmen, Iglesia Parroquial, Iglesia de las Angustias, Iglesia del Pueblo Nuevo e Iglesia del San Diego, siendo todas destruidas e incendiadas sus imágenes. La Iglesia del San Diego que a la vez era convento de las Carmelitas fue incendiado.
            También fueron saqueadas algunas casas de personas de orden, entre ellas las de D. Salvador Peña Jiménez, D. Cristóbal Velasco Velasco, D. Francisco Velasco Velasco, D. Salvador Rodríguez de León, D. Eduardo Raya Serrano y otras. Que el día 30 de Julio por la tarde, o sea, cuando conducían en un camión a los señores detenidos D. José Frías Ruiz (padre e hijo), D. Manuel Melguizo Martínez, D. Pedro Ruiz de Valdivia Pérez y D. José Muñoz Calvo, delante de este camión marchaba un automóvil en el cuál iban en calidad de detenidos el entonces teniente de la guardia civil Ángel Mari Díaz, el guardia civil José Hernández Rivas, el Sargento de la guardia civil del puesto de Cacín y el de Alhama, así como otro guardia que no recuerda su nombre. Que como principales autores se señala a los conocidos por Mala Suerte, Perute el Municipal, José María el Albañil, Canales, los que si no intervinieron en la muerte de los cinco primeros señores presenciaron las mismas. Que en las muertes ocurridas el día 1 de agosto se designan como principales autores a los extremistas conocidos por Alfonso Pérez Molina, apodado Ratón, José Pérez Calvo, apodado Ratón, un hijo de Perico Pereo, un Pica Viruela, conocido por el Abuelo, el conocido por Minutos, el conocido por Canales., un hijo de Corre Viejas y otros que no recuerda.

miércoles, 27 de marzo de 2019

LAS CARRETERAS DE LA COMARCA DE ALHAMA DE GRANADA. RESEÑA HISTÓRICA



La carretera de Moraleda a Cómpeta (1931-1935)La actividad obrera se hacía notar, como no podía ser de otra manera. Los obreros organizados presionaban al gobierno municipal, en 1931, de tal forma que una comisión de laSociedad Obrera pedía al alcalde que las 20.000 pts. libradas por el Gobierno, para obras municipales de reparación de calles y caminos. Es el momento en el que se acordaba dar trabajo a los más necesitados en la carretera que se construía de Moraleda a Cómpeta. También, se volvía a intimidar, mediante una invitación formal, a los labradores y propietarios para que ocupasen en sus fincas a los parados, en tanto se acondicionaba la infraestructura del agua potable y el terreno de las canalizaciones para la conducción, previéndose que en caso de que se acentuara la crisis económica, se emplearían en la reparación de las calles. 

Por momentos, el gobierno municipal, carente de cualquier medio e iniciativa, se parapetaba tras los propietarios. Se generaban, por tanto, situaciones conflictivas que alteraban la paz social. Sin duda, esta problemática influyó en la concesión del 4º trozo de la carretera de Moraleda a Cómpeta y de la escuela graduada de 6 secciones solicitadas. Igualmente, se continuaba prestando atención a la lista de familias pobres con derecho a asistencia médico-farmacéutica gratuita. Y se elevaba petición a la Comisión de Hacienda sobre la conveniencia de que los obreros agrícolas que carecieran de bienes no contribuyesen con cuota alguna. A cargo de la beneficencia municipal, continuaba la atención a los pobres y a cargo del Ayuntamiento, la cobertura de la plaza de farmacéutico de beneficencia, solicitada por los de la población, don Juan Villaspesa García y don Francisco Muñoz Martínez.
       La crisis económica hizo que el Ayuntamiento tuviese que realizar pesquisas sobre las existencias de trigo en la región, afrontar la subida del precio del pan en 10 céntimos el kilo y ponderar las necesidades hasta la siguiente cosecha. Se fijaba el precio medio del jornal de un bracero en 4 pts., según las bases del trabajo establecidas en el término municipal. Y es que la situación de penuria económica de la clase obrera seguía siendo extrema: no traspasando la mera subsistencia; y en nada se vislumbraba su remedio. Por ello, el concejal don Antonio Pinos (que andando el tiempo sería el alcalde socialista fusilado por los representantes del Frente Popular y suus miicias por su oposición a la mantanza de gentes considerados de derechas, que se realizó el día de Santiago de 1936) pedía en el Ayuntamiento que se hiciera saber a los poderes públicos la triste situación en que se encontraban los obreros de Alhama, con el objetivo de promover obras públicas que la remediaran. Nuevamente, se fijaba la solución en el 5º trozo de la carretera de Moraleda a Cómpeta: con el fin de que estos honrados obreros que hasta la fecha vienen soportando su miseria sin promover algaradas ni atropellos, ganen lo necesario para vivir.

       Por este motivo, se recurría al Mi nistro de Obras Públicas, instándole a la realización del 5º trozo de la carretera de Moraleda a Cómpeta, en 1935. Y con similar objetivo se solicitaba oficialmente–se dice- al hijo de Alhama don Antonio Ramos Espejo que continuase las obras iniciadas de construcción de un hospital –idea acariciada ya desde la monarquía- en el barrio de la Joya.
    
     El nuevo puente de la Lancha y la carretera de Loja (1882).Puente y carretera, responden a 1882, con motivo de la construcción de la actual carretera, que desde entonces en nada ha variado su recorrido ni anchura.
       Los trabajos de la carretera Loja-Torre del Mar se realizaban en 1882, donde no todos los jornaleros encontraron trabajo y continuaban en 1886, cuando se tramitaba expediente a instancia del Sr. Montealegre, contratista de los trozos 6º y 7º de la carretera de Loja a Vélez Málaga, detenidos a causa de los terremotos y la subida de la mano de obra, cuando amenazaba el contratista con rescindir el contrato.
     La terminación de la red de carreteras: la Carrerrera de Játar, Arenas y otras poblaciones de la comarca. La obra de mayor envergadura realizada por la dictadura nada más terminar la guerra y que dio trabajo, como en la República a la gran masa obrera, carente tradicionalmente de éste, fue la construcción de una nueva carretera que uniría Játar con Alhama, a través del pago de la Carrera, como había sucedido durante la República con los distintos tramos de la carretera de Cómpeta. Años más tarde, continuarán las obras enlazando Játar con Arenas del Rey y el pantano con Alhama y Agrón, como ruta alternativa a la tradicional de Cacín. Se sustituían así los caminos carreteros existentes hasta entonces.

PARA MÁS INFORMACIÓN, VÉASE en "Historia General de Alhama....", vol. I, Ejecución de carreteras y puentes, pp. 1065 ss.:


domingo, 15 de julio de 2018

La iglesia del prioradgo de San Benito de Alhama. Salvador Raya Retamero

La Orden Militar de Calatrava tiene sus orígenes en la génesis en el siglo XII, en 1258, con motivo de la defensa de la población de su nombre de los almohades. Desde el siglo XIII, Almagro se convirtió en capital del Campo de Calatrava, con cuarenta y tres poblaicones dependientes, recibiendo donaciones y privilegios y disfrutando de gran influencia, hasta que el maestrazgo de la Orden fue anexionado a la Corona en 1489, después de morir el último maestre, D. García de Padilla (MADRID MEDINA, A., “Almagro, cabecera de la Orden de Calatrava” en Historia de Almagro: ponencias de las III, IV, V y VI Semanas de Historia, Ciudad Real, Diputación de Ciudad Real, 1993, p. 116).

Véase Historia General de Alhama y los cinco lugares de su jurisdicción..., vols II, pp. 99-102.

domingo, 1 de julio de 2018

El cortijo del Encinarejo. Salvador Raya Retamero


   También fue el final del repartimiento (1496). Fue el momento en que por imperativo real, entre diciembre de 1496 y febrero de 1497, se ponía final definitivamente al repartimiento de Alhama -como en otras ciudades-. Una real cédula, fechada en Burgos, el 20 de diciembre de 1496, dirigida a los repartidores y reformadores de las ciudades y villas del reino de Granada, fijaba el final el día de Pascua de Resurrección de 1497, momento par el cual se debían entregar las haciendas que quedasen por repartir y finalizar la gestión definitivamente. A Alhama le fue comunicada la real cédula el 17 de febrero de 1497, a los alcaldes Juan Moreno y Juan Ceballos y a los regidores Alonso Arroyo y Juan de Bédmar, de lo que tomó acta el escribano Diego de Jaén. El objeto fue impedir la concesión de mercedes que ya fueron repartidas, mediante falsos informes, práctica fraudulenta, que se había generalizado en las ciudades de Granada, Málaga, Ronda, Almería, Baza, Guadix, Almuñécar, Loja y Alhama. El Concejo quedaba encargado de repartir los bienes de quienes abandonaron sus mercedes y no vivían en la ciudad. Desde este momento, se irán edificando, paulatinamente, casas cortijos, tinados o majadas en la jurisdicción, destinadas a la explotación agraria. Numerosos ejemplos encontramos. Desde las edificaciones del espacio familiar solariego, propio del mayorazgo, con las armas de la familia campeando a su puerta, como el cortijo de Torrelapuerca, del vínculo fundado por don Rodrigo de Bazán y Maldonado, a otras grandes fincas, colindantes, como el Encinarejo y Don García, en el Barranco de Salar; Dona, en el campo de su nombre, y las Pilas de Dedil, perteneciente a los propios, el Castillejo y el Quexigal, desgajado de la dehesa en período de crisis de subsistencias; Los Barrancos... En este caso nos consta en la actualidad, el actual cortijo, limítrofe con El Salar. Es para esta finca, cuando el 4 de marzo de 1508, Luis de Medina, vecino de Granada, recibe 1039 maravedís del pago de una puerta de pino y otra de madera que Juan de Mármol le tenía que poner en su cortijo de Los Barrancos… 
La delimitación territorial, por tanto, se realizará en relación a la de la época medieval. Por lo que para precisar los límites con mayor rigor fue práctica habitual recurrir a antiguos vecinos nazaritas. Por ello, para el deslinde con Loja fue imprescindible la actuación de Alí Faxir y Maomad Afaxir, vecinos que lo habían sido de Alhama. La demarcación con Alhama partía de sierra Gorda, del cerro Pilón de la Caldereta, pasando por la Torre de la Gallina (junto a la misma carretera que en la actualidad une Loja con Alhama, limítrofe con el cortijo del Encinarejo) y llegando al cortijo de Burriancas, hasta el cortijo de Torre Jótar .
   En 1578, hallamos a la propietaria del Cortijo del Encinarejo, doña Escolástica de Salazar, viuda, solicitando tener en este cortijo del Encinarejo veinticinco puercos desde el día de la sesión para agostarlos, otorgándosele la correspondiente licencia, para que los pueda tener y comer los rastrojos sin pena alguna.
Más tarde el Encinarejo perteneció al regidor Juan Izquierdo Barrionuevo que compraba el oficio de Alférez mayor a la familia Briceño, pues así lo reconoce Juan de Barrionuevo, en su testamento, tras haberlo comprado y puesto en su cabeza por merced real, en 2.100 ducados. Sabemos que casó doña María Lucía de Cáceres y Torres, que ambos hicieron escritura de dote y arras en Granada y que fijaba su sepultura en la iglesia mayor en la de sus padres y abuelos. Por la minoría de edad de su hijo, ordenaba que se entregase el oficio, tras su fallecimiento, a su sobrino don Luis de Monsalve y Cuadros, vecino de Loja, hasta que alcanzase su hijo don Juan Izquierdo Barrionuevo, de nueve años -en 1615- la edad y preparación necesarias; instituyó un vinculo que comprendía sus casas principales en la collación de Santa María, colindantes con doña Leonor de Montufar, viuda de Juan Fernández de la Cabrera y con tres calles públicas, el cortijo de Dedil, con sus casas, eras y 230 fanegas de tierra, colindante con tierras del cortijo de la ciudad y con los herederos de Llorente Lozano, con el regidor Juan Ramos y con la sierra de Loja; las hazas de los Alcázares de Loja, situadas entre los caminos de Loja y de los Baños; el cortijo del Encinarejo, con su casa y todas las tierras abiertas y el monte, colindante con Juan de Carvajal Maldonado, los herederos de Juan Rodríguez y el Camino de Loja
    Llegados al siglo XVIII, localizamos a Juan Muñoz, labrador del cortijo del Encinarejo, solicitando licencia para cortar madera para una carreta. 

En el siglo XX fue comprado por un destacado político granadino de la Restauración con ascendencia alhameña, Rafael Jiménez de la Serna, en 25.000 pts. Éste compró numerosos  cortijos en Alhama y otras poblaciones durante el tiempo que permaneció en política. Su hija entroncó con el Maqués de Ibarra, carente de cualquier propiedad; pero, desde entonces se conocieron las fincas como del Marqués (véase Ibarra y Jiménez en Genealogía, Historia, Heráldica y Sociedad...). 
El Encinarjo fue dado en arrendamiento a un alhameño Lucas Raya Rodríguez de León, que lo pasó a su hijo Juan Raya Serrano, que lo explotó hasta la guerra civil, cuando,  viudo y con 7 hijos fue detenido por la checa de Alhama instigada por las de Málaga que controlaban el región, llevado a Zafarraya y nunca más se volvió a saber de él. Para algunos, yace en las fosas de las Revueltas de Santana; para otros, fue arrojado al mar...
Después de la guerra, otra  familia mantuuvo el arrendamiento hasta que, en 1971, los Marqueses de Ibarra pusieron todas sus fincas a la venta. El Encinarejo fue adquirido con otras varias fincas por un ingeniero de Granada,  que aprovechó las ayudas públicas para su compra, convirtiéndolas todas en terrazas (paratas) y pocos años despuués las parceló y las enajenó  multiblicando su valor  exageradmente. Lo que se puede llamar una auténtica reforma  agraria, pues parceló más fincas que el Instituto Nacional de Colonización.
Que tal es la historia del derrido cortijo del Encinarejo.

PARA MÁS INFORMACIÓN, VÉASE DEL AUTOR "HISTORIA GENERAL DE ALHAMA Y LOS CINCO LUGARES DE SU JURISDICCIÓN".


sábado, 2 de junio de 2018

El hermafrodita (andrógino o intersexual) Elena de Céspedes. Salvador Raya Retamero


        
      Llama poderosamente la atención la problemática que suscitó Elena de Céspedes, como el desarrollo de su vida social, su paso por el Tribunal Civil y del Santo Oficio y la sentencia emitida por el último. De tal manera que nos encontramos, traspasado el mediodía del siglo XVI, con un hermafrodita, que vive y desarrolla una vida social plena en todos los aspectos y lo que es más llamativo, conocida públicamente, que cuando fue denunciado lo fue primero por una promesa de matrimonio no cumplida a mujer y por la denuncia del alcalde mayor de Ocaña (ésta última decisiva en el proceso que se le instruyó por los tribunales civiles, que lo trasvasarán a la Inquisición); se resuelve todo con una sentencia de las que la sociedad actual no espera del Santo Oficio: diez años practicando sus artes al servicio de la sociedad, en un hospital; no quemado en la hoguera ni apartado de la sociedad como elemento pernicioso sino, por el contrario, en medio de ella, prestándole sus servicios sanitarios directamente. Algunos autores hablan de mofa y burla a las instituciones y la moral de la época por parte de Elena de Céspedes, cosa que pensamos no sería el caso y está fuera de todo lugar, fruto de los prejuicios actuales sobre la Historia de España; la sociedad del momento no lo permitía y pocos estuvieron dispuestos a jugar con los tribunales civiles ni con la Inquisición. La propia declaración de Elena es tan elocuente y veraz como conmovedora. Tampoco estamos de acuerdo con el tinte tenebrista que, aprovechando el episodio, se pretende dar a la sociedad del momento, que también fue la del Renacimiento, cuando se manifiesta que la delación era lo habitual y máxime cuando nos encontramos con el caso Céspedes, que desarrolló como quiso su identidad sexual, con público conocimiento de todos, a pesar de las limitaciones morales imperantes que, ante una evidencia tal, quedaron inactivas[1]; y sólo fue a los cuarenta años cuando, efectivamente, por delación oficial, se le instruyó proceso a una condición sexual conocida por toda la sociedad, sin que se tenga constancia de persecución alguna. Así, cuando recibió el aprobado del gremio de sastres, vistiendo como hombre, se le expidió el diploma como sastra, lo que indica el conocimiento público de su condición: Voluió ésta a Arcos, con la dicha compañía, y por deshacerse allí de la compañía, començó ésta a hacer ofiçio de sastre públicamente en ávito de hombre y se examinó de sastre en Jerez de la Frontera, aunque el título pusieron sastra, por conozer que ésta era muger. Al contrario, Elena afrontó su realidad sexual con la más avanzada naturalidad y la sociedad durante gran parte de su vida lo vio así. Disentimos igualmente, cuando se la dibuja al margen de esta sociedad, por el hecho de ser esclavo, pues ella misma declara que no lo fue. La esclava fue su madre. Además, una esclavitud sui generis: casada con un hombre libre, habitando en su hogar con su hija, a la que enseñaba su oficio.
      Estas circunstancias, evidentemente, no han sido tenidas en cuenta por los tratadistas del tema. No se puede enjuiciar la Historia desde ópticas actuales. Ni confundir transexualidad con hermafroditismo, cuando Elena de Céspedes no adoptó en ningún momento procesos hormonales ni quirúrgicos, para obtener caracteres sexuales del sexo opuesto, pues ella misma confiesa su carácter hermafrodita y su vida lo demostró.
      ¿Cómo se va a culpabilizar al pensamiento del siglo XVI de no adecuarse a los parámetros modernos, si en el siglo XX, el propio Gregorio Marañón en Los estados intersexuales en la especie humana, publicado en 1929, se presenta influido por el pensamiento europeo de su momento, que afianzaba en Medicina las ideas de dos sexos: hombre y mujer; dos géneros: masculino para el hombre y femenino para la mujer; y una sexualidad: la heterosexual; y consideraba enfermos a quienes se apartaban, del paradigma? Y no por eso se le condena.
      Es amplia la bibliografía publicada sobre Elena de Céspedes. El primero que la recoge, escasos años después del acontecimiento, en 1602, fue el médico familiar del Santo Oficio Jerónimo de la Huerta, en su traducción de los libros de Cayo Plinio Segundo, en la que citaba en el índice a Elena de Céspedes, como el engaño de una esclava que se hazía hombre. Desde la fecha, el caso Céspedes pasó inadvertido a los estudiosos hasta el último tercio del siglo XX y nada se supo del mismo hasta que en 1973 Folch Jou y Muñoz Calvo, publicaron el artículo titulado “Un pretendido caso de hermafroditismo en el siglo XVI”[2]. En 1984, Marie-Catherine Barbazza, publicaba otro artículo: "Un caso de subversión social: el proceso de Elena de Céspedes (1587-1589)", en el que ya comienza la confusión de la nomenclatura actual para analizar y definir este caso hermafrodita del siglo XVI, denominándolo travestismo, defendiendo la tesis del travestismo como medio para conseguir movilidad geográfica y laboral para superar las limitaciones de la moral cívico religiosa imperante en la época -nada más ajeno a la realidad-, inventando la condición hermafrodita para resistir la presión de la Inquisición, pues para la autora, esta condición sólo es mito y superchería, mezclando la Biología con otras materias con las que nada tiene que ver. En 1985, Michèle Escamilla publica su artículo “étranges amours d'une hermaphrodite”, en el que reconoce a Elena de Céspedes como la primera cirujana titulada conocida en el mundo y mantiene la tesis de un hermafroditismo psíquico o un pseudo-hermafroditismo femenino[3], planteamiento cuestionado por Alice Domurat Dreger. En 1996 y 1999, Israel Burshatin escribe “Elena alias Eleno”, tomando la nomenclatura de la misma documentación del proceso de la Inquisición en el libro Queer Iberia: Sexualities, Cultures and Crossings from the Middle Ages to the Renaissance, tal vez, la mejor semblanza escrita hasta hoy sobre Elena de Céspedes, que refleja la realidad social del momento, según se ha dicho. En 2003, Sherry Velasco ve en Elena de Céspedes un caso de lesbianismo y entiende que es sentenciada no por su realidad fisiológica, sino por no haber mantenido la virginidad en su caso, en comparación con el de Catalina de Erauso, la monja alférez, autorizada por el Papa a vestir ropa de hombre por haber demostrado su virginidad. Esta versión queda invalidada por la declaración de la misma Elena, que admite tener los dos sexos. En el año 2007, Emilio Maganto Pavón, escribe la biografía de Elena de Céspedes, El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes (1587-1888). Biografía de una cirujana transexual del siglo XVI, el cual sigue aplicando terminología actual para estudiar este caso como transexual, cuando Elena de Céspedes -como hemos dicho- no adoptó en ningún momento procesos hormonales ni quirúrgicos, para obtener caracteres sexuales del sexo opuesto.
      Otros autores con visión más o menos novelada se refirieron a Elena de Céspedes, haciéndola contemporaneizar también con la evolución de la sexualidad humana en la actualidad, como Narciso de Gabriel, que en 2010, en su libro Elisa y Marcela. Más allá de los hombres, hace un análisis crítico sobre hermafroditismo, lesbianismo, travestismo y feminismo, dedicando páginas a Elena de Céspedes al tratar el travestismo. Agustín Sánchez Vidal publica Esclava de Nadie; y finalmente un tratado perteneciente a varios autores es La Máscara Infame[4].
      Solo se conoce la vida de Elena de Céspedes por el proceso inquisitorial conservado en el AHN. Es un ejemplo de la encrucijada humana, cívico-religiosa, ética y moral del momento. Nada indica que ésta no fue hija de su padre Pedro Hernández, labrador-molinero, y de Francisca de Medina, esclava negra perteneciente a Elena de Céspedes, mujer de Benito de Medina. Elena de Céspedes fue hija de esclava, pero liberada de la esclavitud desde el principio por sus amos, no sufrió la esclavitud; mulata, debió de nacer, según su propia declaración, entre los años 1545 o 1546, pues en 1587 confesaba tener alrededor de cuarenta años, y cuya relación con Alhama fue la de su naturaleza y haber vivido allí algunos años en su infancia y un breve período de tiempo ejerciendo como sastre. De ella, conocemos datos importantes de su biografía, contenidos en el proceso que se le instruyó por la inquisición, después del correspondiente proceso civil. Fue identificada al nacer como mujer; como mujer llegó al matrimonio; como mujer parió un hijo; como mujer fue considerada, tras las pruebas a que fue sometida por el Santo Oficio, por haber mudado sus hábitos de vida hacia los treinta años, cuando desarrolló vida y costumbres de varón, contrayendo matrimonio con una mujer y manteniendo relacionas sexuales con otras[5].
      Al comienzo del proceso que le instruyó la Inquisición de Toledo, en 1587, se recoge: Céspedes-Elena, alias Eleno de, natural de Alama, esclava y después libre, casó con un hombre y tuvo un hijo; desaparecido y muerto su marido se vistió de hombre y estuvo en la guerra de los moriscos de Granada; se examinó de cirujano y se casó con una mujer. Fue presa en Ocaña y llevada a la Inquisición, donde se le acusa y condena por desprecio al matrimonio y tener pacto con el Demonio.
      Elena nació en Alhama, la primera ciudad conquistada del reino nazarí, en 1482, diez años antes de Reconquista de Granada, como vemos en este estudio, ciudad conformada socialmente según el modelo castellano, donde el origen de la esclavitud era variado. Elena de Céspedes fue hija de una esclava negra -Francisca de Medina- perteneciente a don Benito de Medina y Elena de Céspedes de los que tomaron madre e hija sus nombres respectivos[6]; la esclava estuvo casada con un labrador-molinero llamado Pedro Hernández, según su propia declaración, al detallar su genealogía, matrimonio que por ser poco frecuente, resulta insólito en la época, pues si fueron escasos los matrimonios de libres con esclavas, más difícil fue de esclava de color con libre.
      Siendo niña pasó a trabajar a la vecina ciudad de Vélez-Málaga con la hija de sus dueños, donde permaneció durante unos dos años, tras los cuales regresó a Alhama, momento en el que fallecen sus amos. Casó a los 16 años con Cristóbal Lombardo, albañil jiennense. Este matrimonio apenas llegó a durar tres meses, por las diferencias de carácter de ambos, pero quedó embarazada y alumbró un hijo, que abandonó en Sevilla al morir su madre. A los 20 años la encontramos en Granada de aprendiz de calcetero, tejedor y sastre. De Granada Pasó a Sanlúcar de Barrameda por motivos de trabajo, pues allí -según su testimonio- hallaba bien en que ganar de comer. Fue en esta ciudad donde afloró su conciencia hermafrodita que confesó en el tribunal civil: al tiempo de su nacimiento, salió çerrado de natura e sexo, de manera que no se le hechaba deber, el sexo que tenía más que un pequeño agujero por donde orinaba. Y además explicó al Tribunal el proceso sufrido:
      ...Quando ésta parió, como tiene dicho, con la fuerça del parto, se le rompió el pellejoque tenía sobre el caño de la orina y le salió una cabeza como medio dedo pulgar, que ansí lo señaló, que pareçía en su hechura cabeça de miembro de hombre, el qual, quando ésta tenía deseo y alteraçión natural, le salía como dicho tiene; y cuando no, estaua con alteraçión, se enmustecía y recogía a la parte y seno donde estaua antes que se le rompiese el dicho pellejo. Y quando ésta estubo en SanLúcar de Barrameda, como tiene dicho, haçiendo una obra de ofiçio de sastre,como entonzes husaba,en casa de un mercader de lienzos, que se llama Hernando de Toledo, quedando a solas con su muger, que se llamaua Ana de Albánchez, que era moça hermosa, a ésta le vino gana de vesarla. Y sin deçille cosa alguna la vezó. Y espantándose de esto ella, ésta le dixo medio disfraçada por la vergüenza que ésta tenía de decilla que tenía dos sejos. Y la dicha Ana de Albánchez lleuó a ésta a la cama. Y aunque estaua alterada y tenía aquella caveza salida como tiene dicho y se hechó ençima de ella, no la pudo haçer nada más que aquella demostraçión (...). Ésta se fue a un liçenciado Tapia, Zirujano de aquella çiudad, el qual vio a ésta en secreto y la dixo que hera hermafrodito; y con una tieneta que metió, dio a ésta una nabajada más arria del pellejo que auía empeçado a romperse. Y dada la nabajada, salió un miembro de hombre (...). Esta quedó en abtitud de poder tener quenta con muger y boluió a la dicha Ana de Albácnchez y con ella tubo muchas veçes quenta y actos como hombre.
      De Sanlúcar de Barrameda, tras enamorarse el corregidor de su amada pasó a Jerez, siguiendo la práctica de su oficio de sastre. En Jerez, tras distintas riñas, tal vez provocadas por su condición, optó por vestir como hombre, llamándose simplemente Céspedes, dejando su oficio, trabajó como jornalero en la agricultura y como pastor. Sufrió distintas detenciones como sospechosa de monfí (morisco). Tras salir de la cárcel, volvió a vestir de mujer, por orden del corregidor, lo que indica el conocimiento público de su naturaleza sexual. Después vuelve a vestir de hombre y se alistó en las armas reales para combatir a los moriscos sublevados en las Alpujarras y a los moriscos de la Sierra de Ronda, en sustitución de un hidalgo que le abonó su plaza. Tras la guerra, volvió a su oficio de sastre y accedió al título, otorgado por el gremio correspondiente.
      En 1576, pasó a vivir en Madrid y a llamarse Eleno de Céspedes. En la capital del reino trabó amistad con un cirujano valenciano, que lo aceptó en su casa como aprendiz, abandonando así su oficio anterior y dedicándose desde ahora de lleno al nuevo de cirujano, por el mayor beneficio económico que reportaba. Desde 1579, comenzó a ejercer privadamente. Su fama de cirujano fue creciendo y trabajó en el Hospital de la Corte, siendo llamado al Escorial para curar a Vicente Obregón, uno de los maestros de cantería y albañilería de las obras, y allí permaneció dos años. Tras ser acusado de intrusismo por no disponer del título, se presentó a examen y obtuvo la titulación de cirujano y la licencia. Instalado en Madrid, inició relaciones amorosas con una viuda llamada Isabel Ortiz, madre de dos hijos, que tras abandonarla lo denunció, alegando haberle dado promesa incumplida de matrimonio. Desde 1581, trabajó en Cuenca, en La Guardia, en Pinto, Valdemoro, Yepes, Ocaña, Aranjuez y Ciempozuelos. En esta última ciudad caía enfermo en 1586, cuando entablaba relaciones con la hija de la familia que lo hospedaba y tras preparar los esponsales y las amonestaciones ante el vicario de Madrid comenzaron sus problemas, pues algo debió de notar el clérigo para inquirir en él hasta obtener respuesta:...Pero el Vicario (…) la dixo que si era capón y esta respondió que no, que la mirasen y bería como no lo era. A ello le sucedieron distintas revisiones médicas, como la del doctor Francisco Díaz, médico y cirujano de Felipe II que testificaba:
      Que ha visto sus miembros genitales y los márgenes vecinos y a la vista de estos y tocados con las manos, declaraba (…) que él tiene su miembro genital el cual es bastante perfecto con sus testículos formados como cualquier hombre y que en la parte inferior junto al ano tiene una manera de arrugación que a su parecer a la que tocó y vido no tiene semejanza de cosa que pueda presumirse de natura, porque procurándole tocar no pudo ni fue posible allarle perforación alguna de que se pudiese presumir tal cosa y ansí declaró que este es su parecer y la verdad y bajo su juramento, lo firmó con su nombre. Y con la licencia se vino a Cientpozuelos y se desposó con la dicha María del Caño y de allí se vinieron a Yepes donde se casaron y velaron yn facie eclesial (…) y vivió allí en Yepes más de un año haciendo vida maridable con la dicha María del Caño.
      La persecución definitiva la iniciaba el alcalde mayor de Ocaña, Ortega Castro, donde se estableció con su esposa por no haber cirujanos. Fue el alcalde mayor quien dio aviso al corregidor informándole que conocía a Elena, desde que fue auditor del Campo, en la Guerra de Granada: que avía conocido a ésta y que decían que era mujer y otros que decían hera macho y hembra. Con esta acusación, viniendo del alcalde mayor, el corregidor la mandó prender, acusándola de vestir de hombre, sin serlo, casado con mujer. Fue encarcelado y confiscados sus bienes para el procedimiento, habitual en los procesos judiciales.
      Se vio sometido a nueva exploración, en la que abundaron las contradicciones, incluso en uno de los médicos que ahora se certificaba que tenía órganos masculinos, afirmando que no puede entender la causa más de que se entiende que sea alguna ylusión del diablo y que la dicha Elena de Céspedes debe ser hechicera. El tribunal trata de demostrar que Eleno era autor del pecado nefando, por lo que le preguntó que con qué miembro y de qué metal o materia era con lo que conocía a la dicha María del Caño y le hacía entender ser el natural de ombre. Eleno respondió que su miembro era de varón pero que lo había perdido por padecer enfermedad y que por ser cirujano se había curado a sí mismo.
      El proceso pasó de la justicia ordinaria a la Inquisición a petición de un capellán de Ocaña. Se sucedieron nuevos reconocimientos. Una de las pruebas testificales recogida por Maganto Pavón a la comadrona que lo examinó:
      Promovióse juramento a Inés López de la Peña comadre y vecina de la villa, la qual después de haber jurado (...) testificó (...) que la dicha Elena de Céspedes acusada en este proceso, la cual testigo ha visto y mirado juntamente con Mari Gómez e Isabel Martínez, que la dicha es mujer e tiene natura de mujer y se le metió por ella una vela dentro e por cantidad por dicha natura (...) la cual entró premiosa y poco, y con esto esta testigo no entiende que háyanle echado varón a ella. También le vio las tetas y es tan gorda que tiene los pechos grandes conforme al cuerpo, y pezones, los cuales tiene sino de mujer, y tiene el pecho desbaratado en alguna manera[7]. El mismo autor recoge la declaración tomada en Toledo el 13 de agosto de 1587 a los médicos del Santo Oficio de la Fuente y Villalobos y al cirujano Juan Gómez[8]. La declaración de Elena de Céspedes en su propia defensa no deja de ser explícita, sincera y hasta emotiva:
      Porque yo con pacto expreso e tácito de demonio, nunca me fingí hombre para casarme con muger como se me pretende imputar, e lo que pasa es que como en este mundo muchas veces se han visto personas que son andróginos, que por otro nombre se llaman hermafroditos que tienen entrambos sexos, yo también e sido uno de estos y al tiempo que me pretendí casar ni calecía e prevalecía más en el sexo masculino e naturalmente era hombre e tenía todo lo necesario de hombre para poderme casar (…) porque yo naturalmente e sido hombre y mujer y aunque esto sea cosa prodigiosa y rara, que pocas veces se ve, pero no son contra naturaleza os hermafroditos como yo lo he sido.
      Fue condenada en auto público de fe, celebrado en la plaza de Zocodover de Toledo el domingo 18 de diciembre de 1588, adonde salió en forma de penitente con coroza e insignias, que manifestaban su delito; abjuró de leví (comparecencia del inculpado en auto de fe sólo por indicios leves -el menor grado de culpabilidad- en el que se le advertía, reprendía, multaba, desterraba y se azotaba públicamente); le dieron cien azotes por las calles públicas de Toledo y otros cien por las de Ciempozuelos, y fue condenada a diez años de reclusión en un hospital, para que sirviese sin sueldo en las enfermerías. Nada más nos llegó de esta alhameña intersexual.


[1]Como fue habitual en otros casos. En Alhama comprobamos en su momento cómo una mujer acusada de estar amancebada, respondía al Tribunal inquisidor que se la daba igual, que muchas reinas y santas había que habían hecho los mismo.
[2]Boletín Social de Historia de Farmacia, 1973.
[3]En Hermaphrodites and the Medical Invention of Sex, en 1998.
[4]Actas de la Inquisición a Eleno de Céspedes.
[5] Cfr. AHN, Sección Inquisición, leg. 234, exp. 24.
[6]Cfr. Genealogía, Heráldica, Historia y Sociedad. Alhama…, linaje Medina.
 [7] Cfr. Emilio Maganto Pavón, "La intervención… "
 [8] Tras tomarlos juramento en forma de derecho (...) les fueron leydas las confesiones hechas por Elena de Céspedes en este Santo Oficio, después que está presa en él, acerca de decir que a tenido seso de hombre siendo mujer y tiniéndole de tal (...) y avyéndolas leydo e informado acerca desta les mandaron viesen y mirasen a la dicha Elena de Céspedes sus partes vergonzosas y que declaren si es verdad que a tenido y sucede aver tenido seso de hombre como dice los tubo. Con lo que los dichos médicos y cirujano entraron al patio de las cárceles donde fue traída la dicha Elena de Céspedes a la qual vieron y miraron según les fue mandado y volvieron a la audiencia ante los dichos Señores Inquisidores y dijeron como ellos avían visto a la dicha Elena sus partes vergonzosas, la qual es mujer y que nunca fue hermafrodita ni tiene señales de ello, porque ser mujer debe ser claro y demás deso dice que parió y aunque hizo medicina para cegar y apretar que no pareciese natura de mujer, vino al cabo a aparecer y romper sangre del mestruo que era detenido de antes, que es el flujo de sangre que confiesa a ella le vino y que en quanto a lo de los testículos dicen que no ay señal de averlos avido exteriormente, porque si los uviera avido quedara cicatriz aviéndoseles cortado o cauterizado, o el pellejo donde aparecieran averle salido y que ninguna cosa desto ay en la dicha Elena de Céspedes, y que si en algún tiempo los hubiera tenido se viera por las señales que tiene, y que aunque es verdad que los hermafroditas tienen testículos, son ynteriores, de manera que no se pueden ver ni sentir por de fuera, y en quanto a esto dicen que es embuste decir que los tubo fuera. Y en lo que dice la dicha Elena de aber tenido berga de hombre con que dice tratava con otras mujeres, dijeron que aunque es verdad que pudo crecerle lo que llaman nimphe o pudendum que les nace a algunas mujeres en la matriz, pero que esta no lo tiene ni señal de averla tenido y aunque la tuviera no pudiera salir fuera ni tener fuerza para hacer lo que la dicha Elena de Céspedes dice acía, por donde parece claramente ser embuste. Y en quanto dice que para hacerle salir el miembro de hombre que dice tubo la rompieron un pellejo, que es falso, porque aunque tuviera dicha nimphe que es a manera de berga de hombre que se afloja e inyesta con la pasión natural que les viene a las mujeres que la tienen, hera imposible salir por donde dice la dicha Elena de Céspedes, y no tiene señal de aver avido herida para hacerla que saliese ni cicatriz dello, por donde también se ve ser embuste y que si oviera de aver cicatriz donde dice benía el dicho miembro de hombre avía de ser sobre el empeyne, que es la posición donde nace el miembro viril a las mujeres hermafroditas, como todos los médicos y cirujanos dicen. Y ansí les parece que en quanto a esto que es embuste, porque ni le nació ni tiene cicatrices como las tuviera si le naciera y hubiera cortado como ella dice. Y que en quanto a la polución que dice tener, que esto pudiera ser una humedad que suele salir de la madre naturalmente como a todas las demás mujeres en el tiempo que tienen aceso y delectación con varón y que ansí, si este caía en el baso de las otras mujeres con quien trataba pudiera engañarlas. Y ansí por esto y por aver visto a la dicha Elena de Céspedes como la han visto este día ante mí el presidente y secretario y mirándola muy particularmente la natura y las demás partes circunvecinas de mujer, dicen que la dicha Elena de Céspedes nació y es mujer y que como tal tiene todas las señales de mujer y que nunca ha sido hermafrodito ni en buena medicina puede ser que lo aya sido, ni tenido miembro de hombre y así les parece que todos los actos que como hombre dice que hizo, fue con algunos artificios como otras burladoras han hecho con baldreses y otras cosas como se han visto y que es embuste y no cosa natural, que el artificio con que hizo el dicho embuste y engañó a las mujeres y estas no lo sabían, que ella lo dirá, y que esto es lo que como médicos pueden juzgar debajo del juramento que tienen hecho y lo firmaron de su nombre.