viernes, 1 de diciembre de 2017

LOS DERECHOS DE LA MUJER EN EL SIGLO XVII. EL CASAMIENTO DE DOÑA MARÍA DE BAZÁN. Salvador Raya Retamero

Este documento demuestra, entre otras cosas, que la mujer tenía y podía ejercitar sus derechos en el siglo XVII. Esta es la transcripción:

Don Ignacio Muñoz de Cordua y doña Ana María de Bazán.
Dona Ana María Merino de Baçán digo que yo como muchacha de poca edad  fui ynducida y engañada por medio de una criada que tenía en mi compañía a que hiçiese presta çédula de promesa de casamiento, en fauor de  un don Ynaçio Maior, vezino de Alcaraz, dándome a entender que tenía grandes rentas y mediante otros engaños y enbustes. Yo agora  que e acauado de entender los dichos engaños reclamo y contradigo la dicha çédula y pido  y suplico a Vuestra Merçed declaro que no tengo obligaçión de cunplila, porque mi boluntad es destar obediente a la de mi padre, el qual, para darme el estado, que Dios fuere servido que tenga, lo mirará como es obligado y a mí me conviene y con esta la dicha çédula, por ser fecha ian en mi perjuiçio y engaño pido restituçión como menor y juro a Dios y a esta Cruz que no la pido de maliçia.
 Y otrosí. Suplico a Vuestra Merçed me dé liçencia para boluer casa de dicho mi padre, pues quanto más estubiera fuera de ella es contra mi onor. Y para ello  (firmo). Doña Ana María de Baçán.
(Archivo Seminario Mayor de Granada, Capellanía, 19 de agosto de 1600, fol. 27).

jueves, 30 de noviembre de 2017

Libros que hacen Historia. la Alhama de Amparo Ferrer Rodríguez. Salvador Raya Retamero


Especialmente significativos son dos libros de AMPARO FERRER RODRÍGUEZ. La profesora no sólo analiza y recompone el mapa parcelario de la comarca de Alhama sino que se acerca a la esctructura social y a sus reminiscencias de carácter feudal o señorial abundantes y efecti­vas que, Ferrer Rodríguez, advierte cuando habla del modo de producción pre capitalista en conjunción con una orga­nización social y administrativa con peculiaridades feudales-
También señaló otros espacios propiedad de la élite local y la coexistencia del latifundio, minifundio y terrenos dados al arriendo o subarriendo, con una presencia fuerte del peujarero, entendido en su sentido estricto, como el labrador que dispone de poca siembra, proce­dente de la cesión que el dueño de la tierra le ha hecho, para cultivarla, bajo su responsabili­dad, como parte de su remuneración anual, lo que le generaba una situación económica muy inestable.
En el siglo XX analiza la dinámica de la población que en fase de emisión, de abandono, se generaliza y se acentúa, provocando graves repercusiones. Es también ahora cuando se produce la emigración más fuerte conocida en Alhama. Coincide con la época del desarrollismo (1962-1973). La emigración se da a gran escala: cientos de familias enteras marchan hacia los núcleos industriales más importantes, Barcelona, Vitoria, Bilbao, etc.; otras veces se marcha sólo el padre de familia a Alemania, Suiza, Francia, Holanda, etc.

Véase de la autora:

___: El paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII. Granada, 1975. Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada. Seminario de Estudios. I premio de Poesía e Investigación. 231 pp. 25x17 cm. Contiene carpeta con cuatro planos desplegables.

___: Paisaje  y propiedad en la tierra de Alhama. Siglos XVIII-XX. Granada. Universidad, 1982.

___: La documentación del Catastro de Ensenada y su empleo en la reconstrucción cartográfica. Web: http://www.catastro.meh.es/documentos/publicaciones/ct/ct46/08.%20Amparo%20Ferrer.pdf


Por tierras de Alhama-Temple Relatos de viajeros ingleses (1809-1952). Mirian López-Burgos. Prólogo, Salvador Raya Retamero.






PRÓLOGO


La edición de un libro debe ser un hecho siempre bien recibido, pero cuando el libro se centra en una ciudad tradicionalmente olvidada se debe valorar especialmente.
La autora Miriam López-Burgos, profesora titular de la Universidad de Granada, hija de un reconocido y prestigioso escultor granadino, es conocida por la línea de investigación a la que se dedica desde hace algunos años sobre los viajeros ingleses en tierras andaluzas, y por el artístico tratamiento que rinde a sus libros con deliciosas ilustraciones a plumilla, precursora evidente mente de su estudio.
Ha editado reconocidos títulos como"Granada, como tema literario en los viajeros ingleses del siglo XIX"; "Libros ingleses sobre España en dos bibliotecas granadinas";"viajeros ingleses en Gibraltar"; "Las aventuras de un viajero inglés por tierras de Almería"; "Aportaciones metodológicas al estudio de la literatura de viajes. Viajeros ingleses en Granada"; "Granada 1802-1872";"Siete viajeras inglesas en Granada (1802-1872)". El ayuntamiento de Alhama demuestra su inquietud y compromiso por el patrimonio cultural de Alhama, editando el libro POR TIERRAS DE ALHAMA-TEMPLE. RELATOS DE VIAJEROS INGLESES (1809-1852), encuadrado en la colección municipal BIBLIOTECA DE TEMAS ALHAMEÑOS".
La importancia de este nuevo libro es clara para Alhama porque Alhama no le faltan recursos ni paisajísticos, ni históricos ni artísticos para ir siendo centro de atención cada vez más de merecidos especialistas; porque Alhama ha sido pocas veces tratada desde el género de la literatura de viajes; y porque la edición de un libro siempre ha de ser bien recibida, puesto que nos abre el conocimiento y el conocimiento nos hace ser más libres.
El período acotado por la autora responde al momento de mayor fecundidad del género de los viajes, los de los viajeros románticos propiamente dichos, los mismos que popularizaran a España, que había vivido de espaldas a Europa hasta ese momento por todo el Continente. Queda de manifiesto en el libro el atractivo romántico de la ciudad: murallas, fortaleza, emplazamiento, mina secreta, sangrientos enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, arraigadas leyendas, romances medievales... También es manifiesto el afán de aventura de todos ellos, que se materializa en la misma elección del viaje de Málaga a Granada por Alhama. Alhama era el lugar pintoresco y de aventura, expuestos a los salteadores de caminos que dejan tras su paso un tétrico rosario de cruces en recuerdo de los asesinatos.
 En esta línea se presentan G. A. HOSKINS, SACHEVERELL, DARWIN, Robert SEMPLE, Martin HAVERTY, Samuel EDWARD WIDDRIGTON, Sir John CARR; William JACOB, etc.
Con este libro el despojo histórico y artístico y como consecuencia historiográfico, al que tradicionalmente ha sido sometida Alhama va desapareciendo.


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Lazos de cordial amistad me unen a la autora del presente libro y un estrecho vínculo a la ciudad en la que se recrea en esta ocasión, como bien conocen los lectores; circunstancias éstas que fácilmente pudieran dibujar una situación imparcial a la hora de presentar la obra. Porque si, de una parte, halago las dotes literarias que distinguen a la autora o pondero sobremanera el valor del libro -fruto de un esfuerzo que sólo los del oficio aprecian en su integridad-, se podría pensar que la pasión me ciega; y si, por el contrario, acuso un exacerbado sentido crítico, se podrían considerar mis reparos, por aquellos que no me conocen, fruto de una indigna envidia.
Pero la realidad es que Miriam LOPEZ-BURGOS no necesita presentación alguna. Sus trabajos, siempre fecundos, son un vivo testimonio de la profunda labor de remoción de los viajeros ingleses decimonónicos por Andalucía. Desde que la iniciara con su Memoria de Licenciatura y con su trabajo "Libros ingleses sobre España en dos bibliotecas granadinas".
En la línea marcada por este último discurrirá su labor de investigación, que se continuará con "Aportaciones metodológicas al estudio de la literatura de viajes. Viajeros ingleses  en la Granada del siglo XIX". En 1994 impulsará la colección "Viajeros ingleses en Andalucía" a la que aportará dos volúmenes de sumo interés  y el segundo "Siete viajeras inglesas en Granada", de la cual destacó el profesor IGLESIAS DE USSEL la importancia de su trabajo, la pasión puesta en su investigación, la calidad de su traducción, la minuciosidad y el acierto de las esclarecedoras notas y aclaraciones del texto y que continúa con la presente publicación.
Está de más, por tanto, cualquier tipo de cumplido o de precisión que se nos ocurriese hacer. Recíbase este libro como un merecido premio a su laboriosidad, siempre firme y desinteresada en su esfuerzo y trabajo personal, requisitos indispensables en cualquier obra científica.
No son abundantes las monografías históricas dedicadas a la ciudad de Alhama. Haciendo un breve repaso por la historiografía alhameña, hay que remontarse hasta el siglo XIX en el que se inicia ésta con la prospección arqueológica y excavación del inglés MacPherson de la Cueva de la Mujer, "La cueva de la Mujer. Descripción de una caverna, conteniendo restos prehistóricos, descubierta en las inmediaciones de Alhama de Granada" (la publicación de sus resultados verá la luz en la revista médica de D. Federico Joly y Velasco (1870-1871)); y casi simultáneamente, diríamos, el insigne D. Manuel GÓMEZ-MORENO GONZÁLEZ nos legaba su manuscrito "Descripción de los principales edificios de Alhama", para lo cual se instalaría durante largas temporadas, prácticamente el último tercio del siglo XIX, en Alhama. En las mismas fechas, Federico Antonio SANCHEZ DE GALVEZ, presbítero de la ciudad, nos ofrecerá dos obras fundamentales para el conocimiento de las costumbres y tradiciones populares de Alhama: "Recuerdos marianos" y "La columna del Santo". Ahora, este libro viene a completar el perfil decimonónico de la ciudad de Alhama, aportándonos la visión que nos legaron aquellos visitantes foráneos que por ella desfilaron hasta mitad de la centuria. Adentrados en el presente siglo, señalaremos una obra que, aunque de carácter romántico, sin embargo está repleta de documentación puntual de muy diversa índole -aunque, por desgracia, la mayoría de los documentos citados se encuentran desaparecidos-, "Alhama vista por un extranjero. Notas documentales al viaje de Theófilo Gautier por Andalucía", de Inocente GARCIA CARRILLO. Dos principalísimas obras, ambas debidas a la profesora Amparo FERRER RODRÍGUEZ, se suceden en las dos décadas próximas pasadas: "El paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII (1975), que tendría su continuación en "Paisaje y propiedad en la tierra de Alhama (siglos XVIII-XX)" (1984). En 1992, el libro La comarca de Alhama, coordinado por Antonio Arenas Maestre, nos introduce, especialmente, en un detenido y minucioso análisis de los aspectos etnológicos de la ciudad. Nosotros mismos creemos haber aportado algún dato a la historia de Alhama tras diversas publicaciones realizadas. Además de importantes referencias en distintos trabajos de reconocido prestigio, como pueden ser los del profesor GÓMEZ-MORENO CALERA, que en distintas ocasiones se ha interesado por aspectos artísticos de la ciudad, encuadrándolos en el marco provincial, aportando siempre elementos nuevos a la historia de la misma; o los recientes trabajos que distintos profesores como Lázaro GILA MEDINA y Manuel PEREGRINA PALOMARES inician en estos días referentes al estudio del patrimonio artístico moderno de la ciudad.
Por lo que respecta a la obra misma, he de manifestar que la he visto fraguarse en la mente de la autora, a la que animé a su definitiva realización, ya que nos complacemos en ver a los investigadores enfrascados con la olvidada Alhama. Además, siempre he sido partidario de las monografías históricas, dado que constituyen las primeras piedras sobre las que se tendrán que cimentar las posteriores obras generales y posibilitan así al historiador un elenco de conocimientos e interpretaciones esencial en su tarea, la cual ha de estar guiada siempre por una crítica sana e independiente.


Los viajeros nos presentan a la sociedad decimonónica tal cual la vieron, nos la traslucen con la gracia y el desenfado que ningún otro tratado de historia o documento lo puede hacer, e incluso, a veces, pudieran parecernos impertinentes, como acertado fue el título de "Curiosos impertinentes", de Ian ROBERTSON; afortunadamente esas observaciones "impertinentes" contribuyen a dar a conocer con mayor exactitud aquellos cuadros de costumbres que de manera perenne nos legaron; lejos queda la figura de los eruditos falsarios-visionarios que viciaban lastimosamente la Historia afirmando como cosa juzgada que el lugar al que se refieren fue importante siempre, aunque nada de él se conozca con los procedimientos y disciplinas de las ciencias auxiliares de la Historia.
La información que nos aportan los viajeros y su peculiar visión de un mundo insólito para ellos y desconocido para nosotros es sumamente interesante. En la serie que nos ofrece Miriam LOPEZ-BURGOS (la primera parte de dos volúmenes dedicados a la misma monografía, y que esperamos y deseamos que prontamente vea la luz el segundo) hallamos, no sólo una descripción física del pueblo y los molinos (que por otra parte, poco ha cambiado en relación a nuestros días, allá siguen ambos), sino también el desencanto cuando comprueban una realidad de la que no conocían más que una quimera que se desvanece cuando se encuentran con la ciudad cara a cara. En esta línea se presentan G. A. HOSKINS y SACHEVERELL DARWIN, al describir la inseguridad de los caminos y la dudosa tranquilidad que irradiaban los cosarios y los guardias, o la mezquindad de las ventas y posadas. Robert SEMPLE es quien nos sitúa en los umbrales del chovinismo castellano, personalizado en uno de los cosarios principales, que ostentaba en su casa los escudos de armas de sus antepasados, con su propio nombre acompañado de la palabra hijodalgo; que no es más que el exaltado celo, que caracterizó a la sociedad española desde siempre y especialmente desde el Renacimiento: procurarse ejecutoria de nobleza para ostentar armas herederas de un dilatado abolengo, rancio y remoto; los pleitos de hidalguía confirman nuestras palabras. Descripción interesante es la que nos ofrece Martin HAVERTY de "Pepe Lanza", un cosario destacado, respetado -incluso- por los temidos salteadores de caminos que tanta sangre vertieron en aquellos parajes inhóspitos: chaleco bordado, chaquetilla engalanada con caireles de plata, faja ancha de seda carmesí, botas de cuero repujadas y holgados calzones a la rodilla; significativa es también la descripción que hace él mismo de la posada y sus gentes, perfecto cuadro de costumbres, como se ha dicho. Samuel EDWARD WIDDRIGTON -que repite viaje, aunque con nuevo nombre- detiene su descripción en los aposentos del balneario. Sir John CARR se fija en la desaparecida vegetación de Zafarraya y señala la obligación que las posadas tenían de presentar en lugar bien visible el arancel -los precios oficiales fijados por las ordenanzas del Concejo-. William JACOB nos acerca sobremanera a la fecha de la finalización de los viejos litigios entre Alhama y Vélez-Málaga, siendo a principios del siglo XIX cuando se delimita definitivamente la jurisdicción del Campo de Zafarraya; nos habla además de los encinares y alcornocales y de los miles de cerdos negros, gruesos y pequeños que observó; como lo sorprendido que quedó al comprobar que sólo una casa del pueblo tenía cristales en sus ventanas, no poseyéndolos siquiera los conventos ni iglesias; también nos habla de las extensas zonas de rastrojos, de la parcelación del terreno, del recio aspecto de la gente de tez rojiza. El desencanto queda patente con William George CLARK, cuando exclama ¡Qué pena de mi ideal!, y en el relato de sir Arthur de CAPELL BROOKE y en las palabras de Charles ROCHFORT cuando dice "Despojemos a Alhama de sus recuerdos históricos, de sus aguas termales, de su poesía, de su romance, y es uno de los pueblos más sombríos, más sucios y más bochornosos del sur de España. Calles estrechas, casas pobres, iglesias y conventos dilapidados...".
Además, se ha de destacar en el trabajo de la autora la propia concepción que tiene del libro como instrumento intelectual por un lado y como obra de arte por otro. Los dos aspectos quedan perfectamente conjugados también en esta ocasión: la labor de investigación-traducción y de documentación bibliográfica, impecable en todos sus aspectos; y el tratamiento recibido por el soporte que transmite la información, el libro mismo, deliciosamente diseñado e ilustrado por su pluma, que lo impregna de romanticismo, dotando a la obra de un carácter singular.
Que el Romanticismo animó a los europeos a adentrase en España, no hay duda; pero, tampoco la ha de haber en la atracción que la propia Alhama ejerce en estos viajeros "más románticos", "más atrevidos", al elegir -digamos- el itinerario más difícil para trasladarse de Málaga a Granada o viceversa, por ser el más peligroso. Debe quedar claro que aquél que opta por la tierra de Alhama conocía las incomodidades que encontraría (recuerdo en estos momentos, como Gautier marchaba deseoso de ser víctima de alguna aventura de bandidos cuando se dirigía hacia Alhama), el peligro de muerte a que se exponía en cada recodo del camino; es el elemento común que cuentan todos los viajeros que eligen a Alhama en su itinerario, despreciando el paso por Loja en cómodas diligencias y ferrocarril. Y es que no debemos olvidar que la ciudad reunía todos los ingredientes que aliñaron el espíritu romántico: viejo castillo torreado, renombradas murallas, agreste emplazamiento, bandoleros y salteadores de caminos... Sin olvidar el aliciente oriental: callejuelas moriscas, mina secreta, aguas termales, sangrientos lances entre moros y cristianos, arraigadas y viejas leyendas (recordemos la relatada por Lady Tenison), etc., le confería una visión, sin duda, especialmente exótica; los atractivos para un espíritu aventurero eran suficientes y merecían la pena ser vividos y reflejados en escenas costumbristas.


Hemos de terminar advirtiendo que tampoco debiéramos confiar demasiado en la visión, unas veces idealizada y otras prosaica, de los viajeros, no ya por lo del adjetivo impertinentes, que aunque significativo, anecdótico; sino porque la realidad es que la mayoría de éstos poco conocían las costumbres de lo español, lo andaluz, y mucho menos lo alhameño; y, además, sus prejuicios en contra del país que visitan quedan patentes con frecuencia en sus juicios y opiniones e incluso en el mismo desconocimiento de los lugares y ciudades por donde viajan, deambulando por calles y plazas sin atender a lo principal ni secundario, como es lo habitual en los que se acercan a Alhama, si deciden contemplarla. Que vivían un ideal, una imagen tópica, lo deja claro la circunstancia de que muchos son los que fantasean con los bandoleros; pero ninguno se encuentra con ellos, lo que prácticamente podemos hacer extensivo a la generalidad del país.
Es, pues, este nuevo libro de la profesora LOPEZ-BURGOS un peldaño más en el desciframiento científico del pasado de esta ciudad, que no quiere dejar de serla, aun cuando la categoría jurídico-administrativa que la enmarca la vaya ubicando día a día en niveles que nunca ocupó y vaya tomando a la fuerza el rol de aquel viejo hidalgo castellano.
Salvador Raya Retamero,
     


Catorce viajeros ingleses  visitaron nuestra tierra en la primera mitad del XIX. Sus impresiones y vivencias fueron seleccionadas por la profesora granadina Mirian López-Burgos



b_580_900_16777215_10_images_stories_personas_miriamlopezburgos01.gif28/05/2005.- En 1997 la profesora Miriam López-Burgos publicó, merced a la colaboración de la Concejalía de Turismo de Alhama y al Consorcio para el Desarrollo Rural del Poniente Granadino, una obra singular tilulada “Por tierras Alhama-Temple. Relatos de viajeros ingleses (1809-1852)”. Este libro, dedicado a su gran amigo Pedro Godoy Izquierdo y prologado por el historiador alhameño, Salvador Raya, está dividido en catorce capítulos. Cada uno de ellos se dedica a un viajero por lo que va encabezado con el patronímico y la fecha de la visita a Alhama. Trece hombres y una mujer que en la primera mitad del siglo XIX buscaban el exotismo y la aventura en el sur despertada por sus compatriotas Lord Byron y Robert Southey y que solían viajar en barco desde el Reino Unido hasta Gibraltar y desde allí visitaban Sevilla, Córdoba, Málaga y Granada. Entre éstas dos últimas provincias existían dos rutas fundamentales. Una por Loja, en cómodas diligencias, y otra por Alhama, por camino de herradura, que les atraía más por su dificultad y romanticismo.

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Estos “curiosos impertinentes,  como se les ha denominado,  plasmaron en el papel su particular visión, llena tópicos pero que con los años resulta sumamente interesante para los propios alhameños y turistas actuales. En algunos casos se limitan a la descripción física de la ciudad o de alguno de sus rincones más emblemáticos como el Balneario o los molinos de agua. En otros, se convierten en auténticos relatos de costumbres al describir a los habitantes, comidas, monumentos,... Al igual que otros libros de la autora éste contiene 17 grabados realizados en las visitas a este pueblo con el que no tiene ninguna vinculación familiar y cuya belleza le cautivó. En su introducción señala que con ello pretende “diluir un poco la pesadez del texto y unificar sus dos grandes pasiones: la investigación de la literatura de viajes y el dibujo”.

¡Ay de mí!
b_580_900_16777215_10_images_stories_reproducciones_portadalibromiriam.gifEn su opinión los visitantes actuales que vengan buscando lo relatado por estos viajeros “probablemente no se sientan defraudados porque el color de la tierra y del cielo, y lo romántico del emplazamiento de la ciudad de Alhama no cambiado, por el contrarío no  se encontrarán toda la miseria y suciedad de la que ellos hablaban, y se sentirán compensados con los exquisitos platos de la gastronomía popular, alojamientos con todas las comodidades y la esmerada hospitalidad de sus gentes”. La mayoría de estos románticos ingleses juegan con el ¡Ay de mi Alhama! Que sustituyen por  ¡Ay de mí, Alhama! cuando en la posada o venta las pulgas y chinches les impedía conciliar el sueño. También se sienten desilusionados, cuando los peligrosos bandoleros de los que todo el mundo les habla no aparecen por ningún lado.Cada capítulo presenta una estructura fija mediante la inclusión de una ficha biográfica y bibliográfica del viajero, el itinerario desde su llegada a España y un extracto de los rincones alhameños visitados.
Miriam López-Burgos del Barrio es Licenciada en Filología Ingresa y Geografía por la Universidad de Granada, donde se doctoró en 1989. Profesora titular, pertenece al Departamento de Filología Inglesa y Alemana de esta Universidad. Ha centrado su labor investigadora en la Literatura de Viajeros ingleses por España. Impulsora desde 1994 de la colección “Viajeros ingleses por Andalucía” de los que ya ha publicado varios títulos como  “Granada (1802 - 1843)  y “Siete viajeras inglesas en Granada (1802-1872)”, entre otrosAfirma que sus obras están destinadas tanto a los investigadores de de los más diversos campos como a los lectores que busquen el esparcimiento en este tipo de relatos.
Relación de viajeros y año de su paso por tierra de Alhama            F. Sacheverell Darwin (1809)
Robert Semple (1809) 
Sir John Carr (1809)    
William Jacob (1809-10)         

Charles Rochfort Scott (1822-30)       
Sir Arthur De Capell Brooke Q, (1826?)         
Samuel Edward Cook (1829-1832)    
Richard Ford (1830-33)          

Martin Haverty (1843) 
Samuel Edward Widdrington (1843)    
William George Clark (1849)   
Lady Tenison (1850-53)          
G. A. Hoskins (1850)  
George John Cayley 
(1852)     

miércoles, 29 de noviembre de 2017

la plataforma 0,7. Y el Patrimonio. Salvador Raya Retamero

         La Plataforma 0,7 se acerca al cuarto de siglo de su existencia. Ello nos debe hacer reflexionar. Son muchos años clamando contra la pobreza en el Tercer Mundo. En todo este teimpo se repiten los incumplimientos de compomisos en materia de cooperación por los gobiernos corresponcientes.
         Mucho tiempo asistiendo silentes a los desastres humanitarios que día a día se suceden en el planeta. Y tras la indignación, la calma y hasta el oovido y, a lo más, la solidaridad momentánea. La justicia, inexistente.  Nunca la transformación de las reglas injustas de mercado, que ha acentuado el camelo de la globalización del capitalismo.
         Proliferan las banderas a la par que los intereses, cuando sólo debiera existir una única bandera blanca que abrazara a la Humanidad entera.
         Es por ello que propongo que nos olvidemos de Gobiernos y cada uno aporte su 0,7 de su presupuesto (desde la infacia a la senectud) a aquella institución que crea lo representa, para  mejorar  el mundo de todos.
         Así, los responsables no serán los Gobiernos, seremos cada uno de nosotros.
Y así, pues, como el mejor patrimonio existente es la Humanidad, es esta la proposición.

El linaje arroyo en Alhhama de Granada. Salvador Raya Retamero.

       Arroyo.Linaje de ascendencia castellana, del lugar de su nombre, en el valle de Valdivieso (Burgos), de donde pasó a toda la Península. Fueron miembros de la Orden de Santiago don Antonio de Arroyo y Berrio, de Cádiz, en 1639; su hijo don Bartolomé de Arroyo y Berrio, nacido en Cádiz, en 1645; don Manuel José de Arroyo y Medina, natural de Vergara, en 1672; don Luis de Arroyo y Diest en 1684; y don Alejandro de Arroyo Muñoz, de Córdoba, en 1689. Trae por armas, en campo de plata, cuatro palos de azur; sobre el todo, una banda de oro; en bordura, ocho aspas de oro. Otros, en campo de plata, tres fajas ondeadas de azur. Otros, en campo de azur, una torre al natural; en jefe, tres estrellas de azur.
         El linaje está presente en Alhama desde su Reconquista. En el repartimiento de la población, el 28 de enero de 1491, recibían distintas suertes Pedro de Arroyo y su mujer Juana Ruiz de Porras. Pedro de Arroyo había participado en la defensa de Alhama y había muerto en la guerra contra los moros de una saetada, en un combate por unas torres en la vega granadina. El 12 de diciembre de 1497, Alonso de Arroyo era ya uno de los regidores del concejo alhameño; y el 16 de enero de 1512, otro Alonso de Arroyo era jurado de Alha­ma, como en 1526, cuando el teniente de corregidor era Alonso de Cuéllar, con el alcaide Álvaro Maldonado y los regidores Hernando de Cuenca, Jerónimo de Aguilera y Cristóbal Triviño. Este jurado Alonso de Arroyo disponía de propiedades en la Alcaicería, según documento fechado el 19 de mayo de 1530, ante Pedro de Cañete, teniente de pesquisidor de la ciudad, con las de Loja y Alcalá la Real, cuando Cristóbal Triviño presentaba una petición para que se le hiciera donación de un colmenar de cuatro fanegas de tierra en el monte de la Alcaicería, debajo de las tierras del jurado Alonso de Arroyo, donde tenía la majada Pedro de Cuberos –se dice-. Este jurado Alonso Arroyo vendió ciertos bines a censo y tributo abierto a la capellanía de María Jiménez, mujer que fue del regidor Hernando de Cuenca, y al clérigo Pedro de Arroyo, capellán de la citada capellanía. Y en el desempeño de la juraduría se debió de mantener el linaje hasta que retomamos la secuencia de actas capitulares conservadas, en el último tercio del siglo XVI pues, llegado el año 1569, sigue formando parte del cabildo concejil con el caballero Pedro de Arroyo, al que localizamos en la guerra de las Alpujarras, como alférez y al frente de las milicias organizadas por la ciudad, para defenderse de un más que seguro ataque de los moriscos levantados; por estos servicios en la guerra recibiría salario de 20 ducados; siguió firmando la documentación capitular hasta 1579, esta documentación capitular, de mayo de 1579, confirma sus alianzas con la familia Izquierdo, al reconocer que Pedro Izquierdo, regidor y vecino de Alhama, durante 20 años, era suegro de Pedro de Arroyo; y que estando el primero enfermo, renunció al oficio en Luis Cuadros Monsalve; pero, al no vivir los veinte días requeridos por ley para poder materializarse la transmisión, el oficio quedó vacante y revertió en la corona. Pedro de Arroyo, casado con la hija de Pedro Iz­quierdo, doña Beatriz de Vera, reclamó el oficio de su suegro para sí, alegando la insuficiente dote de su esposa; y para lograr el fin perseguido, este Pedro de Arroyo instaba a la Justicia y Regimiento a solicitarlo. El cuerpo capitular, atendiendo a la certeza de lo expuesto y a que era hombre honrado y principal, que sirvió al Rey en el levantamiento de los moriscos de soldado y alférez con sus armas, refrendaba su petición. Aun así, el día 8 de abril de 1580, firmaba las actas Pedro de Arroyo como jurado, junto con Francisco de Vallarta. Poco tiempo se mantuvo como regidor, dado que en 1581 renunciaba al ofi­cio, que pasaba al también vecino Andrés Guerra, con su corres­pondiente provi­sión real y título de juraduría, fechados en 27 de agosto de 1581... 
Para más información, veáse del autor Genealogía, Heráldica, Historia y Sociedad..., vol II.


martes, 28 de noviembre de 2017

El hermafrodita (andrógino o intersexual) Elena de Céspedes. Salvador Raya Retamero.

Llama poderosamente la atención la problemática que suscitó Elena de Céspedes, como el desarrollo de su vida social, su paso por el Tribunal Civil y del Santo Oficio y la sentencia emitida por el último. De tal manera que nos encontramos, traspasado el mediodía del siglo XVI, con un hermafrodita, que vive y desarrolla una vida social plena en todos los aspectos y lo que es más llamativo, conocida públicamente, que cuando fue denunciado lo fue primero por una promesa de matrimonio no cumplida a mujer y por la denuncia del alcalde mayor de Ocaña (ésta última decisiva en el proceso que se le instruyó por los tribunales civiles, que lo trasvasarán a la Inquisición); se resuelve todo con una sentencia de las que la sociedad actual no espera del Santo Oficio: diez años practicando sus artes al servicio de la sociedad, en un hospital; no quemado en la hoguera ni apartado de la sociedad como elemento pernicioso sino, por el contrario, en medio de ella, prestándole sus servicios sanitarios directamente. Algunos autores hablan de mofa y burla a las instituciones y la moral de la época por parte de Elena de Céspedes, cosa que pensamos no sería el caso y está fuera de todo lugar, fruto de los prejuicios actuales sobre la Historia de España; la sociedad del momento no lo permitía y pocos estuvieron dispuestos a jugar con los tribunales civiles ni con la Inquisición. La propia declaración de Elena es tan elocuente y veraz como conmovedora. Tampoco estamos de acuerdo con el tinte tenebrista que, aprovechando el episodio, se pretende dar a la sociedad del momento, que también fue la del Renacimiento, cuando se manifiesta que la delación era lo habitual y máxime cuando nos encontramos con el caso Céspedes, que desarrolló como quiso su identidad sexual, con público conocimiento de todos, a pesar de las limitaciones morales imperantes que, ante una evidencia tal, quedaron inactivas[1]; y sólo fue a los cuarenta años cuando, efectivamente, por delación oficial, se le instruyó proceso a una condición sexual conocida por toda la sociedad, sin que se tenga constancia de persecución alguna. Así, cuando recibió el aprobado del gremio de sastres, vistiendo como hombre, se le expidió el diploma como sastra, lo que indica el conocimiento público de su condición: Voluió ésta a Arcos, con la dicha compañía, y por deshacerse allí de la compañía, començó ésta a hacer ofiçio de sastre públicamente en ávito de hombre y se examinó de sastre en Jerez de la Frontera, aunque el título pusieron sastra, por conozer que ésta era muger. Al contrario, Elena afrontó su realidad sexual con la más avanzada naturalidad y la sociedad durante gran parte de su vida lo vio así. Disentimos igualmente, cuando se la dibuja al margen de esta sociedad, por el hecho de ser esclavo, pues ella misma declara que no lo fue. La esclava fue su madre. Además, una esclavitud sui generis: casada con un hombre libre, habitando en su hogar con su hija, a la que enseñaba su oficio.
      Estas circunstancias, evidentemente, no han sido tenidas en cuenta por los tratadistas del tema. No se puede enjuiciar la Historia desde ópticas actuales. Ni confundir transexualidad con hermafroditismo, cuando Elena de Céspedes no adoptó en ningún momento procesos hormonales ni quirúrgicos, para obtener caracteres sexuales del sexo opuesto, pues ella misma confiesa su carácter hermafrodita y su vida lo demostró.
      ¿Cómo se va a culpabilizar al pensamiento del siglo XVI de no adecuarse a los parámetros modernos, si en el siglo XX, el propio Gregorio Marañón en Los estados intersexuales en la especie humana, publicado en 1929, se presenta influido por el pensamiento europeo de su momento, que afianzaba en Medicina las ideas de dos sexos: hombre y mujer; dos géneros: masculino para el hombre y femenino para la mujer; y una sexualidad: la heterosexual; y consideraba enfermos a quienes se apartaban, del paradigma? Y no por eso se le condena.
         Es amplia la bibliografía publicada sobre Elena de Céspedes.

Véase del autor Historia General de Alhama..., vol. I, pp. 685-693.


[1]Como fue habitual en otros casos. En Alhama comprobamos en su momento cómo una mujer acusada de estar amancebada, respondía al Tribunal inquisidor que se la daba igual, que muchas reinas y santas había que habían hecho los mismo.

domingo, 26 de noviembre de 2017

Molino y casas del mayorazgo del linaje Arroyo en Ahama de Granada. Salvador Raya Retamero.

       
(Documento en vías de publicación en la reedición de "Genealogía, Heráldica, Historia y Sociedad..., en vías de publicación:

     Don Bartolomé de Arroyo y don Antonio María de Arroyo, el primero como poseedor y el segundo como ynmediato sucesor de los caudales vinculados de su casa, sitos en la ciudad de Alhama, Reyno de Granada, venden o dan a zenso con real facultad   un molino de pan en la rivera próxima a dicha ciudad, nombrado " de la Puente", con tres paradas, arreado y pertrechado de todo lo necesario para su uso con mcuchas oficinas capazes de una crecida familia, y torre mui famosa con regería, el qual está construido de cantería y mezcla, quasi nuevo, y con la mayor firmeza; y tiene a cada extremo un huerto de media fanega de riego para ortaliza y diversión, con otras pertnenecias y tres fondosos nogales mui fructíferos. Gana de renta anualmente sesenta fanegas de trigo, la qual podría exceder según los tiempos, como quatro años haze que llegó a producir setenta y dos fanegas. Está  arrendado y cumple la renta en diciembre próximo.
         En la misma conformidad y con dichas facultad real, venden o dan a censo una casa principal en dicha Alhama, construida de cantería, puesta a la moderna con salones para recivimientos, oficinas para ospedaje, para cavallos, desahogo y comodidad  de personas distinguidas, con dos torres y toda la fachada de grandes rejas y balcones de hierro.

         Se halla todo sin aprecio por haver venido la primera zédula de S. M y esperar a que haya comprador, para dárselo a su vista, con toda la gracia que se posible, previniéndose que si alguno se detiene por no tener en esta ciudad mas posesiones, se le darán también a zenso o en venta otras tres de dichos mayorazgos, con facultad real y bajo del concepto desenalhajar de consideración.