Este documento demuestra, entre otras cosas, que la mujer tenía y podía ejercitar sus derechos en el siglo XVII. Esta es la transcripción:
Don Ignacio Muñoz de Cordua y doña Ana María de Bazán.
Dona Ana María Merino de Baçán digo que yo como muchacha de poca edad fui ynducida y engañada por medio de una criada que tenía en mi compañía a que hiçiese presta çédula de promesa de casamiento, en fauor de un don Ynaçio Maior, vezino de Alcaraz, dándome a entender que tenía grandes rentas y mediante otros engaños y enbustes. Yo agora que e acauado de entender los dichos engaños reclamo y contradigo la dicha çédula y pido y suplico a Vuestra Merçed declaro que no tengo obligaçión de cunplila, porque mi boluntad es destar obediente a la de mi padre, el qual, para darme el estado, que Dios fuere servido que tenga, lo mirará como es obligado y a mí me conviene y con esta la dicha çédula, por ser fecha ian en mi perjuiçio y engaño pido restituçión como menor y juro a Dios y a esta Cruz que no la pido de maliçia.
Y otrosí. Suplico a Vuestra Merçed me dé liçencia para boluer casa de dicho mi padre, pues quanto más estubiera fuera de ella es contra mi onor. Y para ello (firmo). Doña Ana María de Baçán.
(Archivo Seminario Mayor de Granada, Capellanía, 19 de agosto de 1600, fol. 27).
viernes, 1 de diciembre de 2017
jueves, 30 de noviembre de 2017
Libros que hacen Historia. la Alhama de Amparo Ferrer Rodríguez. Salvador Raya Retamero
Especialmente significativos son dos libros de AMPARO FERRER RODRÍGUEZ. La profesora no sólo analiza y recompone el mapa parcelario de la comarca de Alhama sino que se acerca a la esctructura social y a sus reminiscencias
de carácter feudal o señorial abundantes y efectivas que, Ferrer Rodríguez, advierte cuando habla del modo de producción pre capitalista en conjunción con
una organización social y administrativa con peculiaridades feudales-
También señaló otros espacios
propiedad de la élite local y la coexistencia del latifundio, minifundio y terrenos dados al arriendo o
subarriendo, con una presencia fuerte del peujarero, entendido en su
sentido estricto, como el labrador que dispone de poca siembra, procedente de
la cesión que el dueño de la tierra le ha hecho, para cultivarla, bajo su
responsabilidad, como parte de su remuneración anual, lo que le generaba una
situación económica muy inestable.
En el siglo XX analiza la dinámica de la población que en fase de emisión, de
abandono, se generaliza y se acentúa, provocando graves repercusiones. Es
también ahora cuando se produce la emigración más fuerte conocida en Alhama.
Coincide con la época del desarrollismo (1962-1973). La emigración se da a gran
escala: cientos de familias enteras marchan hacia los núcleos industriales más
importantes, Barcelona, Vitoria, Bilbao, etc.; otras veces se marcha sólo el
padre de familia a Alemania, Suiza, Francia, Holanda, etc.
Véase de la autora:
___: El paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII. Granada,
1975. Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada. Seminario de
Estudios. I premio de Poesía e Investigación. 231 pp. 25x17 cm. Contiene
carpeta con cuatro planos desplegables.
___: Paisaje y propiedad en la tierra de Alhama. Siglos XVIII-XX. Granada. Universidad, 1982.
___: La documentación del Catastro
de Ensenada y su empleo
en la reconstrucción cartográfica. Web: http://www.catastro.meh.es/documentos/publicaciones/ct/ct46/08.%20Amparo%20Ferrer.pdf
Por tierras de Alhama-Temple Relatos de viajeros ingleses (1809-1952). Mirian López-Burgos. Prólogo, Salvador Raya Retamero.
PRÓLOGO
La edición de un
libro debe ser un hecho siempre bien recibido, pero cuando el libro se centra
en una ciudad tradicionalmente olvidada se debe valorar especialmente.
La autora Miriam
López-Burgos, profesora titular de la Universidad de Granada, hija de un
reconocido y prestigioso escultor granadino, es conocida por la línea de
investigación a la que se dedica desde hace algunos años sobre los viajeros
ingleses en tierras andaluzas, y por el artístico tratamiento que rinde a sus
libros con deliciosas ilustraciones a plumilla, precursora evidente mente de su
estudio.
Ha editado
reconocidos títulos como"Granada, como tema literario en los viajeros
ingleses del siglo XIX"; "Libros ingleses sobre España en dos
bibliotecas granadinas";"viajeros ingleses en Gibraltar";
"Las aventuras de un viajero inglés por tierras de Almería"; "Aportaciones
metodológicas al estudio de la literatura de viajes. Viajeros ingleses en
Granada"; "Granada 1802-1872";"Siete viajeras
inglesas en Granada (1802-1872)". El ayuntamiento de Alhama demuestra
su inquietud y compromiso por el patrimonio cultural de Alhama, editando el
libro POR TIERRAS DE ALHAMA-TEMPLE. RELATOS DE VIAJEROS INGLESES (1809-1852),
encuadrado en la colección municipal BIBLIOTECA DE TEMAS ALHAMEÑOS".
La importancia de
este nuevo libro es clara para Alhama porque Alhama no le faltan recursos ni
paisajísticos, ni históricos ni artísticos para ir siendo centro de atención
cada vez más de merecidos especialistas; porque Alhama ha sido pocas veces
tratada desde el género de la literatura de viajes; y porque la edición de un
libro siempre ha de ser bien recibida, puesto que nos abre el conocimiento y el
conocimiento nos hace ser más libres.
El período
acotado por la autora responde al momento de mayor fecundidad del género de los
viajes, los de los viajeros románticos propiamente dichos, los mismos que
popularizaran a España, que había vivido de espaldas a Europa hasta ese momento
por todo el Continente. Queda de manifiesto en el libro el atractivo romántico
de la ciudad: murallas, fortaleza, emplazamiento, mina secreta, sangrientos
enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, arraigadas leyendas, romances
medievales... También es manifiesto el afán de aventura de todos ellos, que se
materializa en la misma elección del viaje de Málaga a Granada por Alhama.
Alhama era el lugar pintoresco y de aventura, expuestos a los salteadores de
caminos que dejan tras su paso un tétrico rosario de cruces en recuerdo de los
asesinatos.
En esta línea se presentan G. A. HOSKINS,
SACHEVERELL, DARWIN, Robert SEMPLE, Martin HAVERTY, Samuel EDWARD WIDDRIGTON,
Sir John CARR; William JACOB, etc.
Con este libro el
despojo histórico y artístico y como consecuencia historiográfico, al que
tradicionalmente ha sido sometida Alhama va desapareciendo.
----000----
Lazos de cordial
amistad me unen a la autora del presente libro y un estrecho vínculo a la
ciudad en la que se recrea en esta ocasión, como bien conocen los lectores;
circunstancias éstas que fácilmente pudieran dibujar una situación imparcial a
la hora de presentar la obra. Porque si, de una parte, halago las dotes
literarias que distinguen a la autora o pondero sobremanera el valor del libro
-fruto de un esfuerzo que sólo los del oficio aprecian en su integridad-, se
podría pensar que la pasión me ciega; y si, por el contrario, acuso un
exacerbado sentido crítico, se podrían considerar mis reparos, por aquellos que
no me conocen, fruto de una indigna envidia.
Pero la realidad
es que Miriam LOPEZ-BURGOS no necesita presentación alguna. Sus trabajos,
siempre fecundos, son un vivo testimonio de la profunda labor de remoción de
los viajeros ingleses decimonónicos por Andalucía. Desde que la iniciara con su
Memoria de Licenciatura y con su trabajo "Libros ingleses sobre España
en dos bibliotecas granadinas".
En la línea
marcada por este último discurrirá su labor de investigación, que se continuará
con "Aportaciones metodológicas al estudio de la literatura de viajes.
Viajeros ingleses en la Granada del
siglo XIX". En 1994 impulsará la colección "Viajeros ingleses
en Andalucía" a la que aportará dos volúmenes de sumo interés y el segundo "Siete
viajeras inglesas en Granada", de la cual destacó el profesor IGLESIAS
DE USSEL la importancia de su trabajo, la pasión puesta en su investigación,
la calidad de su traducción, la minuciosidad y el acierto de las esclarecedoras
notas y aclaraciones del texto y que continúa con la presente publicación.
Está de más, por
tanto, cualquier tipo de cumplido o de precisión que se nos ocurriese hacer.
Recíbase este libro como un merecido premio a su laboriosidad, siempre firme y
desinteresada en su esfuerzo y trabajo personal, requisitos indispensables en
cualquier obra científica.
No son abundantes
las monografías históricas dedicadas a la ciudad de Alhama. Haciendo un breve
repaso por la historiografía alhameña, hay que remontarse hasta el siglo XIX en
el que se inicia ésta con la prospección arqueológica y excavación del inglés
MacPherson de la Cueva de la Mujer, "La cueva de la Mujer. Descripción
de una caverna, conteniendo restos prehistóricos, descubierta en las
inmediaciones de Alhama de Granada" (la publicación de sus resultados
verá la luz en la revista médica de D. Federico Joly y Velasco (1870-1871)); y
casi simultáneamente, diríamos, el insigne D. Manuel GÓMEZ-MORENO GONZÁLEZ nos
legaba su manuscrito "Descripción de los principales edificios de
Alhama", para lo cual se instalaría durante largas temporadas,
prácticamente el último tercio del siglo XIX, en Alhama. En las mismas fechas,
Federico Antonio SANCHEZ DE GALVEZ, presbítero de la ciudad, nos ofrecerá dos
obras fundamentales para el conocimiento de las costumbres y tradiciones
populares de Alhama: "Recuerdos marianos" y "La
columna del Santo". Ahora, este libro viene a completar el perfil
decimonónico de la ciudad de Alhama, aportándonos la visión que nos legaron
aquellos visitantes foráneos que por ella desfilaron hasta mitad de la
centuria. Adentrados en el presente siglo, señalaremos una obra que, aunque de
carácter romántico, sin embargo está repleta de documentación puntual de muy
diversa índole -aunque, por desgracia, la mayoría de los documentos citados se
encuentran desaparecidos-, "Alhama vista por un extranjero. Notas
documentales al viaje de Theófilo Gautier por Andalucía", de Inocente
GARCIA CARRILLO. Dos principalísimas obras, ambas debidas a la profesora Amparo
FERRER RODRÍGUEZ, se suceden en las dos décadas próximas pasadas: "El
paisaje agrario de Alhama de Granada en el siglo XVIII (1975), que tendría
su continuación en "Paisaje y propiedad en la tierra de Alhama (siglos
XVIII-XX)" (1984). En 1992, el libro La comarca de Alhama,
coordinado por Antonio Arenas Maestre, nos introduce, especialmente, en un
detenido y minucioso análisis de los aspectos etnológicos de la ciudad.
Nosotros mismos creemos haber aportado algún dato a la historia de Alhama tras
diversas publicaciones realizadas. Además de importantes referencias en
distintos trabajos de reconocido prestigio, como pueden ser los del profesor
GÓMEZ-MORENO CALERA, que en distintas ocasiones se ha interesado por aspectos
artísticos de la ciudad, encuadrándolos en el marco provincial, aportando
siempre elementos nuevos a la historia de la misma; o los recientes trabajos
que distintos profesores como Lázaro GILA MEDINA y Manuel PEREGRINA PALOMARES
inician en estos días referentes al estudio del patrimonio artístico moderno de
la ciudad.
Por lo que
respecta a la obra misma, he de manifestar que la he visto fraguarse en la
mente de la autora, a la que animé a su definitiva realización, ya que nos
complacemos en ver a los investigadores enfrascados con la olvidada
Alhama. Además, siempre he sido partidario de las monografías históricas, dado
que constituyen las primeras piedras sobre las que se tendrán que cimentar las
posteriores obras generales y posibilitan así al historiador un elenco de
conocimientos e interpretaciones esencial en su tarea, la cual ha de estar
guiada siempre por una crítica sana e independiente.
Los viajeros nos
presentan a la sociedad decimonónica tal cual la vieron, nos la traslucen con
la gracia y el desenfado que ningún otro tratado de historia o documento lo
puede hacer, e incluso, a veces, pudieran parecernos impertinentes, como
acertado fue el título de "Curiosos impertinentes", de Ian
ROBERTSON; afortunadamente esas observaciones "impertinentes"
contribuyen a dar a conocer con mayor exactitud aquellos cuadros de costumbres
que de manera perenne nos legaron; lejos queda la figura de los eruditos falsarios-visionarios
que viciaban lastimosamente la Historia afirmando como cosa juzgada que el
lugar al que se refieren fue importante siempre, aunque nada de él se conozca
con los procedimientos y disciplinas de las ciencias auxiliares de la Historia.
La información
que nos aportan los viajeros y su peculiar visión de un mundo insólito para
ellos y desconocido para nosotros es sumamente interesante. En la serie que nos
ofrece Miriam LOPEZ-BURGOS (la primera parte de dos volúmenes dedicados a la
misma monografía, y que esperamos y deseamos que prontamente vea la luz el
segundo) hallamos, no sólo una descripción física del pueblo y los molinos (que
por otra parte, poco ha cambiado en relación a nuestros días, allá siguen
ambos), sino también el desencanto cuando comprueban una realidad de la que no
conocían más que una quimera que se desvanece cuando se encuentran con la
ciudad cara a cara. En esta línea se presentan G. A. HOSKINS y SACHEVERELL
DARWIN, al describir la inseguridad de los caminos y la dudosa tranquilidad que
irradiaban los cosarios y los guardias, o la mezquindad de las ventas y posadas.
Robert SEMPLE es quien nos sitúa en los umbrales del chovinismo castellano,
personalizado en uno de los cosarios principales, que ostentaba en su casa los
escudos de armas de sus antepasados, con su propio nombre acompañado de la
palabra hijodalgo; que no es más que el exaltado celo, que caracterizó a
la sociedad española desde siempre y especialmente desde el Renacimiento:
procurarse ejecutoria de nobleza para ostentar armas herederas de un dilatado
abolengo, rancio y remoto; los pleitos de hidalguía confirman nuestras
palabras. Descripción interesante es la que nos ofrece Martin HAVERTY de "Pepe
Lanza", un cosario destacado, respetado -incluso- por los temidos
salteadores de caminos que tanta sangre vertieron en aquellos parajes
inhóspitos: chaleco bordado, chaquetilla engalanada con caireles de plata,
faja ancha de seda carmesí, botas de cuero repujadas y holgados calzones a la
rodilla; significativa es también la descripción que hace él mismo de la
posada y sus gentes, perfecto cuadro de costumbres, como se ha dicho. Samuel
EDWARD WIDDRIGTON -que repite viaje, aunque con nuevo nombre- detiene su
descripción en los aposentos del balneario. Sir John CARR se fija en la
desaparecida vegetación de Zafarraya y señala la obligación que las posadas
tenían de presentar en lugar bien visible el arancel -los precios
oficiales fijados por las ordenanzas del Concejo-. William JACOB nos acerca
sobremanera a la fecha de la finalización de los viejos litigios entre Alhama y
Vélez-Málaga, siendo a principios del siglo XIX cuando se delimita
definitivamente la jurisdicción del Campo de Zafarraya; nos habla además de los
encinares y alcornocales y de los miles de cerdos negros, gruesos y pequeños
que observó; como lo sorprendido que quedó al comprobar que sólo una casa del pueblo
tenía cristales en sus ventanas, no poseyéndolos siquiera los conventos ni
iglesias; también nos habla de las extensas zonas de rastrojos, de la
parcelación del terreno, del recio aspecto de la gente de tez rojiza. El
desencanto queda patente con William George CLARK, cuando exclama ¡Qué pena
de mi ideal!, y en el relato de sir Arthur de CAPELL BROOKE y en las
palabras de Charles ROCHFORT cuando dice "Despojemos a Alhama de sus
recuerdos históricos, de sus aguas termales, de su poesía, de su romance, y es
uno de los pueblos más sombríos, más sucios y más bochornosos del sur de
España. Calles estrechas, casas pobres, iglesias y conventos
dilapidados...".
Además, se ha de
destacar en el trabajo de la autora la propia concepción que tiene del libro
como instrumento intelectual por un lado y como obra de arte por otro. Los dos
aspectos quedan perfectamente conjugados también en esta ocasión: la labor de
investigación-traducción y de documentación bibliográfica, impecable en todos
sus aspectos; y el tratamiento recibido por el soporte que transmite la
información, el libro mismo, deliciosamente diseñado e ilustrado por su pluma,
que lo impregna de romanticismo, dotando a la obra de un carácter singular.
Que el
Romanticismo animó a los europeos a adentrase en España, no hay duda; pero,
tampoco la ha de haber en la atracción que la propia Alhama ejerce en estos
viajeros "más románticos", "más atrevidos", al
elegir -digamos- el itinerario más difícil para trasladarse de Málaga a Granada
o viceversa, por ser el más peligroso. Debe quedar claro que aquél que opta por
la tierra de Alhama conocía las incomodidades que encontraría (recuerdo en
estos momentos, como Gautier marchaba deseoso de ser víctima de alguna aventura
de bandidos cuando se dirigía hacia Alhama), el peligro de muerte a que se
exponía en cada recodo del camino; es el elemento común que cuentan todos los
viajeros que eligen a Alhama en su itinerario, despreciando el paso por Loja en
cómodas diligencias y ferrocarril. Y es que no debemos olvidar que la ciudad
reunía todos los ingredientes que aliñaron el espíritu romántico: viejo
castillo torreado, renombradas murallas, agreste emplazamiento, bandoleros y
salteadores de caminos... Sin olvidar el aliciente oriental: callejuelas
moriscas, mina secreta, aguas termales, sangrientos lances entre moros y
cristianos, arraigadas y viejas leyendas (recordemos la relatada por Lady
Tenison), etc., le confería una visión, sin duda, especialmente exótica; los
atractivos para un espíritu aventurero eran suficientes y merecían la pena ser
vividos y reflejados en escenas costumbristas.
Hemos de terminar
advirtiendo que tampoco debiéramos confiar demasiado en la visión, unas veces
idealizada y otras prosaica, de los viajeros, no ya por lo del adjetivo impertinentes,
que aunque significativo, anecdótico; sino porque la realidad es que la mayoría
de éstos poco conocían las costumbres de lo español, lo andaluz, y mucho menos
lo alhameño; y, además, sus prejuicios en contra del país que visitan quedan
patentes con frecuencia en sus juicios y opiniones e incluso en el mismo
desconocimiento de los lugares y ciudades por donde viajan, deambulando por
calles y plazas sin atender a lo principal ni secundario, como es lo habitual
en los que se acercan a Alhama, si deciden contemplarla. Que vivían un ideal,
una imagen tópica, lo deja claro la circunstancia de que muchos son los que
fantasean con los bandoleros; pero ninguno se encuentra con ellos, lo que
prácticamente podemos hacer extensivo a la generalidad del país.
Es, pues, este
nuevo libro de la profesora LOPEZ-BURGOS un peldaño más en el desciframiento
científico del pasado de esta ciudad, que no quiere dejar de serla, aun cuando
la categoría jurídico-administrativa que la enmarca la vaya ubicando día a día
en niveles que nunca ocupó y vaya tomando a la fuerza el rol de aquel viejo
hidalgo castellano.
Salvador Raya
Retamero,
Catorce viajeros ingleses visitaron nuestra tierra en la primera mitad del XIX. Sus impresiones y vivencias fueron seleccionadas por la profesora granadina Mirian López-Burgos
Continua en "Leer mas..."
Estos “curiosos impertinentes, como se les ha denominado, plasmaron en el papel su particular visión, llena tópicos pero que con los años resulta sumamente interesante para los propios alhameños y turistas actuales. En algunos casos se limitan a la descripción física de la ciudad o de alguno de sus rincones más emblemáticos como el Balneario o los molinos de agua. En otros, se convierten en auténticos relatos de costumbres al describir a los habitantes, comidas, monumentos,... Al igual que otros libros de la autora éste contiene 17 grabados realizados en las visitas a este pueblo con el que no tiene ninguna vinculación familiar y cuya belleza le cautivó. En su introducción señala que con ello pretende “diluir un poco la pesadez del texto y unificar sus dos grandes pasiones: la investigación de la literatura de viajes y el dibujo”.
¡Ay de mí!
En su opinión los visitantes actuales que vengan buscando lo relatado por estos viajeros “probablemente no se sientan defraudados porque el color de la tierra y del cielo, y lo romántico del emplazamiento de la ciudad de Alhama no cambiado, por el contrarío no se encontrarán toda la miseria y suciedad de la que ellos hablaban, y se sentirán compensados con los exquisitos platos de la gastronomía popular, alojamientos con todas las comodidades y la esmerada hospitalidad de sus gentes”. La mayoría de estos románticos ingleses juegan con el ¡Ay de mi Alhama! Que sustituyen por ¡Ay de mí, Alhama! cuando en la posada o venta las pulgas y chinches les impedía conciliar el sueño. También se sienten desilusionados, cuando los peligrosos bandoleros de los que todo el mundo les habla no aparecen por ningún lado.Cada capítulo presenta una estructura fija mediante la inclusión de una ficha biográfica y bibliográfica del viajero, el itinerario desde su llegada a España y un extracto de los rincones alhameños visitados.
Miriam López-Burgos del Barrio es Licenciada en Filología Ingresa y Geografía por la Universidad de Granada, donde se doctoró en 1989. Profesora titular, pertenece al Departamento de Filología Inglesa y Alemana de esta Universidad. Ha centrado su labor investigadora en la Literatura de Viajeros ingleses por España. Impulsora desde 1994 de la colección “Viajeros ingleses por Andalucía” de los que ya ha publicado varios títulos como “Granada (1802 - 1843) y “Siete viajeras inglesas en Granada (1802-1872)”, entre otros. Afirma que sus obras están destinadas tanto a los investigadores de de los más diversos campos como a los lectores que busquen el esparcimiento en este tipo de relatos.
¡Ay de mí!
Relación de viajeros y año de su paso por tierra de Alhama F. Sacheverell Darwin (1809)
Robert Semple (1809)
Sir John Carr (1809)
William Jacob (1809-10)
Charles Rochfort Scott (1822-30)
Sir Arthur De Capell Brooke Q, (1826?)
Samuel Edward Cook (1829-1832)
Richard Ford (1830-33)
Martin Haverty (1843)
Samuel Edward Widdrington (1843)
William George Clark (1849)
Lady Tenison (1850-53)
G. A. Hoskins (1850)
George John Cayley (1852)
Robert Semple (1809)
Sir John Carr (1809)
William Jacob (1809-10)
Charles Rochfort Scott (1822-30)
Sir Arthur De Capell Brooke Q, (1826?)
Samuel Edward Cook (1829-1832)
Richard Ford (1830-33)
Martin Haverty (1843)
Samuel Edward Widdrington (1843)
William George Clark (1849)
Lady Tenison (1850-53)
G. A. Hoskins (1850)
George John Cayley (1852)
miércoles, 29 de noviembre de 2017
la plataforma 0,7. Y el Patrimonio. Salvador Raya Retamero
La Plataforma 0,7 se acerca al cuarto
de siglo de su existencia. Ello nos debe hacer reflexionar. Son muchos años clamando
contra la pobreza en el Tercer Mundo. En todo este teimpo se repiten los
incumplimientos de compomisos en materia de cooperación por los gobiernos
corresponcientes.
Mucho
tiempo asistiendo silentes a los desastres humanitarios que día a día se suceden en el planeta. Y tras la indignación, la calma y hasta el oovido y, a lo más,
la solidaridad momentánea. La justicia, inexistente. Nunca la transformación de las reglas injustas
de mercado, que ha acentuado el camelo de la globalización del capitalismo.
Proliferan
las banderas a la par que los intereses, cuando sólo debiera existir una única
bandera blanca que abrazara a la Humanidad entera.
Es
por ello que propongo que nos olvidemos de Gobiernos y cada uno aporte su 0,7 de su presupuesto (desde la infacia a la senectud) a
aquella institución que crea lo representa, para mejorar el mundo de todos.
Así,
los responsables no serán los Gobiernos, seremos cada uno de nosotros.
Y así, pues, como el mejor patrimonio existente es la Humanidad, es esta la proposición.
El linaje arroyo en Alhhama de Granada. Salvador Raya Retamero.
Arroyo.Linaje
de ascendencia castellana, del lugar de su nombre, en el valle de Valdivieso
(Burgos), de donde pasó a toda la Península. Fueron miembros de la Orden de
Santiago don Antonio de Arroyo y Berrio, de Cádiz, en 1639; su hijo don Bartolomé
de Arroyo y Berrio, nacido en Cádiz, en 1645; don Manuel José de Arroyo y
Medina, natural de Vergara, en 1672; don Luis de Arroyo y Diest en 1684; y don Alejandro
de Arroyo Muñoz, de Córdoba, en 1689. Trae
por armas, en campo de plata, cuatro
palos de azur; sobre el todo, una banda de oro; en bordura, ocho aspas de oro.
Otros, en campo de plata, tres fajas
ondeadas de azur. Otros, en campo de
azur, una torre al natural; en jefe, tres estrellas de azur.
El linaje está presente en Alhama desde su Reconquista. En el repartimiento
de la población, el 28 de enero de 1491, recibían distintas suertes Pedro de
Arroyo y su mujer Juana Ruiz de Porras. Pedro de Arroyo había participado en la
defensa de Alhama y había muerto en la guerra contra los moros de una saetada, en un combate por unas
torres en la vega granadina.
El 12 de diciembre de 1497, Alonso de Arroyo era ya uno de los regidores del
concejo alhameño; y el
16 de enero de 1512, otro Alonso de Arroyo era jurado de Alhama,
como en 1526, cuando el teniente de corregidor era Alonso de Cuéllar, con el alcaide Álvaro Maldonado y los regidores
Hernando de Cuenca, Jerónimo de Aguilera y Cristóbal Triviño. Este
jurado Alonso de Arroyo disponía de propiedades en la Alcaicería, según documento fechado el 19 de mayo de 1530, ante Pedro de Cañete, teniente de pesquisidor de
la ciudad, con las de Loja y Alcalá la Real, cuando Cristóbal Triviño presentaba
una petición para que se le hiciera donación de un colmenar de cuatro fanegas
de tierra en el monte de la Alcaicería, debajo de las tierras del jurado Alonso de Arroyo, donde tenía la
majada Pedro de Cuberos –se dice-. Este jurado Alonso
Arroyo vendió ciertos bines a censo y tributo abierto a la capellanía de María
Jiménez, mujer que fue del regidor Hernando de Cuenca, y al clérigo Pedro de
Arroyo, capellán de la citada capellanía. Y en el desempeño de la
juraduría se debió de mantener el linaje hasta que retomamos la secuencia de
actas capitulares conservadas, en el último tercio del siglo XVI pues, llegado
el año 1569, sigue formando parte del cabildo concejil con el
caballero Pedro de Arroyo, al que localizamos en la guerra de las Alpujarras,
como alférez y al frente de las milicias organizadas por la ciudad, para defenderse
de un más que seguro ataque de los moriscos levantados;
por estos servicios en la guerra recibiría
salario de 20 ducados; siguió firmando la documentación
capitular hasta 1579,
esta documentación capitular, de mayo de 1579, confirma sus alianzas con la
familia Izquierdo, al reconocer que Pedro Izquierdo, regidor y vecino de Alhama,
durante 20 años, era suegro de Pedro de Arroyo; y que estando el primero
enfermo, renunció al oficio en Luis Cuadros Monsalve; pero, al no vivir los
veinte días requeridos por ley para poder materializarse la transmisión, el
oficio quedó vacante y revertió en la corona. Pedro de Arroyo, casado con la
hija de Pedro Izquierdo, doña Beatriz de Vera, reclamó el oficio de su suegro
para sí, alegando la insuficiente dote de su esposa; y para lograr el fin
perseguido, este Pedro de Arroyo instaba a la Justicia y Regimiento a solicitarlo.
El cuerpo capitular, atendiendo a la certeza de lo expuesto y a que era hombre honrado y principal, que sirvió al Rey en el levantamiento de los
moriscos de soldado y alférez con sus armas, refrendaba su petición.
Aun así, el día 8 de abril de 1580, firmaba
las actas Pedro de Arroyo como jurado, junto con Francisco de Vallarta. Poco
tiempo se mantuvo como regidor, dado que en 1581 renunciaba al oficio, que
pasaba al también vecino Andrés Guerra, con su correspondiente provisión real
y título de juraduría, fechados en 27 de agosto de 1581...
Para más información, veáse del autor Genealogía, Heráldica, Historia y Sociedad..., vol II.
martes, 28 de noviembre de 2017
El hermafrodita (andrógino o intersexual) Elena de Céspedes. Salvador Raya Retamero.
Llama
poderosamente la atención la problemática que suscitó Elena de Céspedes, como
el desarrollo de su vida social, su paso por el Tribunal Civil y del Santo
Oficio y la sentencia emitida por el último. De tal manera que nos encontramos,
traspasado el mediodía del siglo XVI, con un hermafrodita, que vive y
desarrolla una vida social plena en todos los aspectos y lo que es más llamativo,
conocida públicamente, que cuando fue denunciado lo fue primero por una promesa
de matrimonio no cumplida a mujer y por la denuncia del alcalde mayor de Ocaña
(ésta última decisiva en el proceso que se le instruyó por los tribunales
civiles, que lo trasvasarán a la Inquisición); se resuelve todo con una
sentencia de las que la sociedad actual no espera del Santo Oficio: diez
años practicando sus artes al servicio de la sociedad, en un hospital; no
quemado en la hoguera ni apartado de la sociedad como elemento pernicioso sino,
por el contrario, en medio de ella, prestándole sus servicios sanitarios
directamente. Algunos autores hablan de mofa y burla a las instituciones y la
moral de la época por parte de Elena de Céspedes, cosa que pensamos no sería el
caso y está fuera de todo lugar, fruto de los prejuicios actuales sobre la
Historia de España; la sociedad del momento no lo permitía y pocos estuvieron
dispuestos a jugar con los tribunales civiles ni con la Inquisición. La propia
declaración de Elena es tan elocuente y veraz como conmovedora. Tampoco estamos
de acuerdo con el tinte tenebrista que, aprovechando el episodio, se pretende
dar a la sociedad del momento, que también fue la del Renacimiento, cuando se
manifiesta que la delación era lo habitual y máxime cuando nos encontramos con
el caso Céspedes, que desarrolló como quiso su identidad sexual, con público
conocimiento de todos, a pesar de las limitaciones morales imperantes que, ante
una evidencia tal, quedaron inactivas[1];
y sólo fue a los cuarenta años cuando, efectivamente, por delación oficial, se
le instruyó proceso a una condición sexual conocida por toda la sociedad, sin
que se tenga constancia de persecución alguna. Así, cuando recibió el aprobado
del gremio de sastres, vistiendo como hombre, se le expidió el diploma como sastra,
lo que indica el conocimiento público de su condición: Voluió ésta a Arcos,
con la dicha compañía, y por deshacerse allí de la compañía, començó ésta a
hacer ofiçio de sastre públicamente en ávito de hombre y se examinó de sastre
en Jerez de la Frontera, aunque el título pusieron sastra, por conozer que ésta
era muger. Al contrario, Elena afrontó su realidad sexual con la más
avanzada naturalidad y la sociedad durante gran parte de su vida lo vio así.
Disentimos igualmente, cuando se la dibuja al margen de esta sociedad, por el
hecho de ser esclavo, pues ella misma declara que no lo fue. La esclava fue su
madre. Además, una esclavitud sui generis: casada con un hombre libre,
habitando en su hogar con su hija, a la que enseñaba su oficio.
Estas circunstancias, evidentemente, no
han sido tenidas en cuenta por los tratadistas del tema. No se puede enjuiciar
la Historia desde ópticas actuales. Ni confundir transexualidad con
hermafroditismo, cuando Elena de Céspedes no adoptó en ningún momento procesos
hormonales ni quirúrgicos, para obtener caracteres sexuales del sexo opuesto,
pues ella misma confiesa su carácter hermafrodita y su vida lo demostró.
¿Cómo se va a culpabilizar al pensamiento
del siglo XVI de no adecuarse a los parámetros modernos, si en el siglo XX, el
propio Gregorio Marañón en Los estados intersexuales en la especie humana,
publicado en 1929, se presenta influido por el pensamiento europeo de su
momento, que afianzaba en Medicina las ideas de dos sexos: hombre y mujer;
dos géneros: masculino para el hombre y femenino para la mujer; y una
sexualidad: la heterosexual; y consideraba enfermos a quienes se apartaban,
del paradigma? Y no por eso se le condena.
Es amplia la bibliografía
publicada sobre Elena de Céspedes.
Véase del autor Historia General de Alhama..., vol. I, pp. 685-693.
[1]Como fue habitual en otros casos.
En Alhama comprobamos en su momento cómo una mujer acusada de estar amancebada,
respondía al Tribunal inquisidor que se la daba igual, que muchas reinas y
santas había que habían hecho los mismo.
domingo, 26 de noviembre de 2017
Molino y casas del mayorazgo del linaje Arroyo en Ahama de Granada. Salvador Raya Retamero.
(Documento en vías de publicación en la reedición de "Genealogía, Heráldica, Historia y Sociedad..., en vías de publicación:
Don Bartolomé de Arroyo y don Antonio María de Arroyo, el primero como
poseedor y el segundo como ynmediato sucesor de los caudales vinculados de su
casa, sitos en la ciudad de Alhama, Reyno de Granada, venden o dan a zenso con
real facultad un molino de pan en la
rivera próxima a dicha ciudad, nombrado " de la Puente", con tres
paradas, arreado y pertrechado de todo lo necesario para su uso con mcuchas
oficinas capazes de una crecida familia, y torre mui famosa con regería, el
qual está construido de cantería y mezcla, quasi nuevo, y con la mayor firmeza;
y tiene a cada extremo un huerto de media fanega de riego para ortaliza y
diversión, con otras pertnenecias y tres fondosos nogales mui fructíferos. Gana
de renta anualmente sesenta fanegas de trigo, la qual podría exceder según los
tiempos, como quatro años haze que llegó a producir setenta y dos fanegas.
Está arrendado y cumple la renta en
diciembre próximo.
En la misma conformidad
y con dichas facultad real, venden o dan a censo una casa principal en dicha
Alhama, construida de cantería, puesta a la moderna con salones para recivimientos,
oficinas para ospedaje, para cavallos, desahogo y comodidad de personas distinguidas, con dos torres y
toda la fachada de grandes rejas y balcones de hierro.
Se halla todo sin
aprecio por haver venido la primera zédula de S. M y esperar a que haya
comprador, para dárselo a su vista, con toda la gracia que se posible,
previniéndose que si alguno se detiene por no tener en esta ciudad mas
posesiones, se le darán también a zenso o en venta otras tres de dichos
mayorazgos, con facultad real y bajo del concepto desenalhajar de
consideración.
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